El paro cae 28.700 personas pero el empleo inmigrante se dispara: ¿éxito o sustitución?
Los datos de paro de junio esconden una historia que va más allá del titular optimista. La afiliación media creció en 128.533 personas en el mes y en 605.244 en términos anuales, alcanzando nuevos máximos históricos. Pero el 100% de ese crecimiento corresponde a trabajadores extranjeros: por primera vez en mucho tiempo, los españoles perdieron empleo neto mientras los inmigrantes lo ganaban todo.
La regularización que cambió las cifras
Desde abril, coincidiendo con el inicio del proceso de regularización de inmigrantes que concluyó el 30 de junio, la creación de empleo se aceleró a un ritmo solo comparable al de la salida de la pandemia. Las solicitudes de regularización se dispararon, y con ellas las altas en la Seguridad Social. El dinamismo es innegable, pero la calidad del empleo generado y su impacto sobre el mercado laboral autóctono genera dudas.
El debate: ¿creación o sustitución?
Hay quien interpreta el dato como un éxito de la política migratoria: más trabajadores cotizando, más ingresos para la Seguridad Social, más consumo. Otros ven una sustitución de la clase obrera española por mano de obra extranjera dispuesta a aceptar condiciones más precarias. El argumento de que “al menos no faltarán camareros” choca con la percepción de que se está rebajando el estándar salarial y laboral.
Lo que el dato no oculta: tensiones y escepticismo
La credibilidad de las cifras oficiales es puesta en cuestión por algunos, que las igualan a las encuestas del CIS. Pero el volumen de afiliación es un registro administrativo, no una encuesta. La discusión se centra en si este modelo es sostenible y si realmente beneficia a los españoles en paro. Mientras, el mensaje oficial repite “dinamismo, dinamismo”, pero el próximo octubre traerá nuevas cifras que confirmarán o desmentirán la tendencia.
Por ahora, el mercado laboral español es una máquina de crear empleo para inmigrantes. Para los nacionales, la pelota sigue en el tejado de la formación y la movilidad. O quizás no. El tiempo —y los datos de octubre— lo dirán.