Qué coche comprar con 19 años y 1.000 euros: el seguro, primer muro
Un chaval de 19 años con el carnet recién sacado busca un coche viejo y con muchos kilómetros para el día a día. No quiere lucirse: quiere soltarse al volante. Presupuesto,
entre 1.000 y 2.000 euros; coche pequeño, cinco plazas, gasolina a ser posible. Y la primera respuesta que recibe no habla de motores. Con 19 años y pocos meses de carnet,
ninguna aseguradora le cubre, o le clava una prima que igual se come el valor del coche entero. Ese es el primer muro.
El segundo lo pone la propia naturaleza del atajo. La vía que circula por los sitios de consumo es poner el vehículo a nombre de alguien con experiencia y figurar como conductor ocasional.
«Esta to inventao», resume su autor. Funciona de puertas afuera hasta que hay un siniestro serio y la aseguradora empieza a hacer preguntas incómodas.
Qué se compra con 1.000 o 2.000 euros
Por ese dinero, la horquilla es clara. Compactos de hace quince años —
Focus, Astra, Mégane— aparecen entre 1.000 y 2.000 euros, algunos sin demasiados kilómetros. Subir a 2.000 no cambia el modelo, cambia el estado: el mismo coche, con el mantenimiento al día y demostrable, de un solo dueño y bien de chapa e interior. Por 1.000 euros «no puedes esperar gran cosa», y eso incluye vehículos con veinte años y kilometrajes de relojería.
La lista de candidatos que se repite es larga y aburrida, que es exactamente lo que se busca.
Peugeot 206, 207 y 106, Citroën Saxo o Xsara, Renault Clio, Ford Fiesta o Focus, Opel Corsa C 1.2, este último con distribución por cadena y una reputación de «problemas de motor cero». Quien prefiera diésel tiene el
1.9 del grupo Volkswagen (Golf, Passat, A3, Ibiza, Octavia), vendido como indestructible, aunque con matices: los TDI están sobrevalorados y los HDI de Xsara y 306, con muchos kilómetros, dan avisos de anticontaminación y averías de caja. También suenan como primera montura un Mercedes 190, un Volvo S60 de cinco cilindros o un Civic y un Corolla japoneses.
Utilitario de 54 caballos o misil de 150
Aquí se parte el asunto. Una corriente defiende el trasto pelado: el
Skoda Felicia 1.3 de 54 o 68 caballos, 105 Nm y 925 kilos, un «auténtico molinillo» que consume una miseria y se asegura barato por la poca potencia declarada. El argumento de fondo: un motor pequeño obliga a aprender y no perdona la imprudencia, porque no hay potencia para taparla. Y para un vehículo casi de usar y tirar, sobra con eso.
La otra corriente empuja hacia arriba, hasta un
BMW Compact 320 de 150 caballos y tracción trasera «para divertirse». Frente a eso llueve el aviso clásico: a un novato de 19 años un misil de 150 caballos le cuesta antes el carnet que la vida, y no faltan los que recuerdan la época en que los GTI llenaban las cunetas. El seguro vuelve a desempatar: por debajo de 25 años y con esa relación peso-potencia, la prima puede costar más que el coche.
Consumo, kilómetros y repuestos a precio de saldo
Para quien necesite espacio y diésel, el
Xsara Picasso 2.0 HDI se ofrece con unos
6 litros a los 100 y motores capaces de pasar de 600.000 kilómetros. Un
Passat B5 o un Audi A4 de gasolina atmosférica ronda los
8 litros y se encuentra por debajo de 1.500 euros, con repuestos baratísimos y buena longevidad. La lógica se repite en cada recomendación: piezas de desguace a precio de saldo y mantenimiento bajo pesan más que dos caballos arriba o abajo.
Los papeles que separan un chollo de un pozo sin fondo
Comprar barato tiene su propio protocolo. Cuantos menos kilómetros y menos dinero quieras quemar en desplazamientos, más conviene exigir antes de moverse: fotos de la documentación, todos los informes de la ITV, cuántos dueños ha tenido el coche y, sobre todo, la
distribución hecha y con factura. Sin esos datos, ir a verlo es tirar el tiempo. Y hay una señal que varios interpretan al revés: la funda en el volante. Para unos esconde un volante destrozado; para otros, solo un dueño manazas que lo coge con las manos manchadas de grasa.
Dos años después el coche ya no es el tema
El desenlace descoloca. El mismo autor vuelve al cabo del tiempo, ya con
20 años y casi dos años de carnet, y en lugar de contar qué compró, cuenta qué le ha instalado:
detector de radar y altavoces de maletero. Su coartada es que «todos los conductores sobrepasan el límite» y que en la M-30 o la Castellana la media va «+20 km/h sobre el límite». La consulta sobre un utilitario barato ha derivado en una discusión sobre velocidad y radares.
Y la respuesta más dura no apela al motor. Un conductor con perspectiva temporal le dice sin rodeos que a los 20 años se sigue siendo un crío sin percepción real del peligro. Otros, más benévolos, tiran de memoria: un primer coche fue un
Ibiza System Porsche de 90 caballos para 810 kilos, y todavía no saben cómo no se mataron. Siguen aquí, dicen, con los quince puntos intactos.
¿En qué momento la conversación dejó de ir sobre coches baratos y empezó a ir sobre cuánto margen se concede un conductor a sí mismo?