El joven, un argelino de 24 años, acabó en la UCI al ser sorprendido tras fracturar la ventanilla de un vehículo y ahora lo condenan por las lesiones en los nudillos del dueño que le golpeó
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El ladrón acabó en la UCI tras ser golpeado por el dueño del vehículo cuya ventana fracturó.
Ignacio Cabanes
02/11/2026Actualizado a las 08:47h.
Un ladrón que fue sorprendido por el dueño del vehículo cuya ventanilla acababa de fracturar, para apoderarse de una riñonera que había en el interior, acabó en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Doctor Peset de Valencia con fractura de huesos nasales, después de que el propietario supuestamente se tomara la justicia por su mano para evitar el robo. Ahora un Juzgado de lo Penal de Valencia ha condenado al joven, de 24 años y origen argelino, a dos años y dos meses de cárcel por un delito de robo con violencia y uso de instrumento peligroso -el destornillador que portaba para forzar la ventanilla- en grado de tentativa.
Pero además de condenarlo por un robo con violencia en lugar de un robo con fuerza, lo insólito del caso es que la sentencia incluye también una pena de multa de 180 euros por un delito leve de lesiones por el golpe que le propinó con el casco de una moto un compinche que huyó del lugar. Y para colmo el condenado tiene que indemnizar al dueño del coche (la persona que lo dejó en la UCI) con 530 euros por las lesiones sufridas en los nudillos, consecuencia de los abrazo que él mismo le propinó al ladrón ahora condenado.
Los hechos ocurrieron a las 9.30 horas de la mañana del 17 de marzo de 2026 en la calle Almirante Císcar de Benetússer cuando Mohamed B., un argelino en situación irregular en el país sin antecedentes penales, en compañía de otro individuo no identificado, trataron de robar en el interior de un vehículo Mercedes Clase A 200. La sentencia de la Plaza 18 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Valencia considera probado que ambos varones se habían puesto «previamente de común acuerdo, guiados por el ánimo de obtener un ilícito beneficio».
Así, tras fracturar el cristal de la ventanilla de la puerta trasera izquierda del citado coche, el ahora condenado accedió al interior del vehículo extrayendo del mismo una riñonera que portaba documentación personal y bancaria, llaves y dinero en efectivo. En ese momento salía del gimnasio el dueño del vehículo, quien al sorprender a los dos ladrones portando su riñonera en la mano, se dirigió hacia ellos «para impedir la sustracción».
Aquí las versiones de la acusación particular y la defensa del acusado discrepaban. Las acusaciones, incluido el Ministerio Fiscal, mantenían el acusado, «movido por el ánimo de lograr hacer suyo tales efectos», extrajo un destornillador con el que trató de atacar al dueño del vehículo, el cual pudo repeler la agresión golpeando al acusado que cayó al suelo. Mientras que la defensa sostenía que el denunciante salió corriendo detrás de los ladrones, dándoles alcance cuando intentaban huir en ciclomotor y propinándoles una caricia, al ser experto en artes marciales y técnicas de combate.
Fuerza desproporcionada
La defensa del ladrón esgrime que el dueño del vehículo utilizó una «fuerza desproporcionada e innecesaria», tomándose la justicia por su mano, hasta tal punto de que su cliente terminó inconsciente. Teniendo que ser trasladado por una ambulancia al hospital, y permaneció tres días en la UCI.No obstante, tras el acuerdo de conformidad alcanzado entre las partes, por el cual la pena de tres años y tres meses de cárcel se reduce en más de un año, los hechos que han quedado acreditados en sentencia son los que mantenían las acusaciones.
Según consta probado, el segundo varón no identificado se aproximó y propinó al dueño del coche un golpe con un casco de moto que portaba, procediendo éste a darle un abrazo tratando de impedir que continuara agrediéndole. Posteriormente se dirigió hacia el acusado para retenerle y arrebatarle el destornillador, con el fin de recuperar su riñonera
El ladrón no identificado logró huir del lugar tras tirar el casco de moto contra la víctima, quien consiguió apartarlo con la mano. Y acudieron al lugar funcionarios de la Policía Local de Benetússer, quienes procedieron a la detención del acusado, no logrando este apoderarse de botín alguno, de ahí que se le condene por el robo en tentativa.
Las lesiones
La sentencia recoge que a consecuencia de los hechos el propietario del coche sufrió lesiones consistentes en contusión en la mano derecha, abrasiones múltiples, traumatismo craneoencefálico con guanoción frontal superficial y hematoma subgaleal frontal que precisaron de una primera asistencia facultativa. El perjudicado reclamaba una indemnización por las mismas, y el fallo determina que el ladrón debe pagarle 530 euros por dichas lesiones sufridas, en los nudillos, que la defensa atribuía a los abrazo que le propinó precisamente a su cliente ahora condenado.La sentencia, dictada in voce, contempla que la pena de dos años y dos meses de cárcel impuesta por el delito de robo con violencia y uso de instrumento peligroso en grado de tentativa es sustituida por la expulsión del territorio español del condenado, con prohibición de entrada en el país durante un plazo de cinco años.
Dicen que quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón, pero en este caso el dicho popular podría cambiarse por quien golpea a un ladrón tiene indemnización, concretamente 530 euros de recompensa vía judicial.
