Los números no han bajado. Al relajar la primaria y secundaria y regalar títulos, hay los mismos universitarios que hace 20 años. Y, aunque no lo creas, en estos 20 años se han creado universidades y facultades por doquier.
Se hunde la población universitaria: ¿qué haremos cuando las aulas estén vacías?
Educación
MAR VILLASANTE
15 may. 2019
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Aula Magna de la Facultad de Comunicación y Turismo de la Universidad de Málaga EL MUNDO
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El envejecimiento de la población todavía no atemoriza a los centros universitarios pero, en sólo 20 años, hemos perdido más de un millón de jóvenes en edad universitaria
España tiene un serio problema demográfico. Lo sabemos desde hace tiempo, aunque las universidades todavía parecen ajenas a esta preocupante realidad. "No son o no quieren ser conscientes del fenómeno brutal del envejecimiento de la población", asegura
José García Montalvo, catedrático de Economía de la
Universidad Pompeu Fabra, quien además se muestra muy escéptico sobre la capacidad de las instituciones académicas a la hora de reaccionar ante la drástica pérdida de alumnos que se avecina.
"El descenso del número de nacimientos viene de lejos, porque ya a finales de los 80 España era el país con la natalidad más baja del mundo, prácticamente un descendiente. Luego se recuperó un poco pero la pirámide de población vuelve a presentar una situación dramática a medio plazo", advierte García Montalvo, quien precisamente participará la próxima semana en el
Nobel Prize Dialogue Madrid 2019, un evento organizado en la
Fundación Ramón Areces para hablar de
El futuro del envejecimiento.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) barruntan un incierto futuro:
en 1998 había en España 3,3 millones de personas de entre 20 y 24 años. En 2018, la cifra había caído hasta los 2,2 millones. En solo 20 años perdimos más de un millón de jóvenes en este tramo de edad. Y las expectativas tampoco resultan muy alentadoras. Los años anteriores a la crisis dieron un respiro a las maltrechas estadísticas poblacionales y en 2008 la cifra de nacimientos alcanzó el pico de casi 520.000 pero, a partir de entonces, se volvieron a desplomar hasta los poco más de 393.000 de 2017.
Con estos mimbres,
¿hasta cuándo podrá aguantar el sistema actual? ¿Corremos el riesgo de que haya que cerrar titulaciones y universidades en el futuro? Para García Montalvo, "esa sería la lógica en cualquier sitio donde el dinero público se pueda utilizar de manera eficaz pero resulta impensable con la actual organización y gobernanza universitaria".
Francesc Solé Parellada, videpresidente de la
Fundación CyD, señala, por su parte, que en toda Europa se ha producido una integración de universidades y cierre de titulaciones, aunque defiende que "gran parte de los problemas se resolverían con una mayor capacidad de gestión por parte de los equipos rectorales".
García Montalvo explica que "
hay menos jóvenes pero, al igual que ocurre en otros países desarrollados, la proporción de los que acaban en la universidad ha aumentado y por eso no se ha notado tanto la caída demográfica". Así, si en el pasado el porcentaje era de en torno a uno de cada cuatro jóvenes de 20 a 24 años, ahora prácticamente asciende a dos de cada cinco. Exactamente un 38,5% en 2016, según la CRUE. Y todavía habría margen para crecer, apunta
Solé Parellada, ya que en algunos países la proporción llega al 60%, lo que podría dar un respiro a la demanda de estudios. No obstante, alcanzar esas cifras dependerá de otras variables, recuerda, como la percepción de la utilidad de la universidad, el precio de las matrículas o el acceso a alternativas tales como el trabajo y la FP.
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Para
Francisco Marcellán, catedrático de Matemáticas de la
Universidad Carlos III de Madrid, la caída de la natalidad no solo afecta a cada institución sino que es una cuestión de Estado. "¿Qué políticas se van a implementar para
rejuvenecer el país si no hay un diseño de posibilidades de trabajo a medio y largo plazo para que los jóvenes no emigren o encuentren empleos por debajo de su cualificación?", se pregunta.
La falta de estudiantes resulta especialmente alarmante en algunas de las llamadas titulaciones STEM y ha provocado una caída de las notas de corte en titulaciones que hasta hace poco daban paso a los mejores alumnos, con la consecuencia de que ahora se admite a expedientes muy justos y eso es perjudicial porque, subraya García Montalvo, desciende el nivel de los alumnos. "Con un 11,5 en algunas titulaciones ya nos parecen flojos así que con un 5 no me lo puedo ni imaginar".
España tiene un serio problema demográfico. Lo sabemos desde hace tiempo, aunque las universidades todavía parecen ajenas a esta preocupante realidad. "No son o no quieren ser cons
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