El piso ya no se vende solo: se vende con un cuerpo
La última vuelta de tuerca del marketing inmobiliario para vender viviendas de lujo consiste en poner a una mujer joven en ropa de baño a enseñar las estancias mientras recita las bondades de la casa. El piso, literalmente, pasa a un segundo plano. El vídeo se hace viral, pero por las razones equivocadas.
Hay quien piensa que esto es solo un truco de atención: escándalo, clics, y luego el comprador serio ya preguntará por los metros. La crítica más afinada, sin embargo, sostiene lo contrario: quien puede pagar un ático caro no decide con el instinto, sino tras un análisis frío del informe pericial, la orientación y la rentabilidad. El recurso sexual, lejos de persuadir, espanta.
El precio de la viralidad sucia
El fenómeno no es nuevo. Las redes sociales han convertido la promoción inmobiliaria en un espectáculo donde el producto inmobiliario compite con el cuerpo de la modelo. Lo que diferencia este caso es la reacción del público: los comentarios ignoran por completo la vivienda y se centran en la imagen. La conversación deja de ser sobre calidades, ubicación o precio, y se convierte en un bar de copas.
El riesgo para la marca es evidente. Una inmobiliaria que asocia su nombre a contenido chabacano puede ganar visitas, pero pierde credibilidad. La respuesta del comprador de alto poder adquisitivo tiende a ser desdeñosa: si el producto necesitara ese gancho, sería porque no se sostiene solo.
¿Firmas o pasas?
La estrategia puede funcionar para el piso medio de segunda residencia, donde el volumen importa y el ruido genera contactos. Para el lujo, la ecuación se invierte: la exclusividad exige sobriedad. Mientras tanto, el espectador medio se divierte con el video, pero no recuerda ni el precio ni el barrio. Y eso, en marketing, es el fracaso disfrazado de éxito.
La predicción es sencilla: mientras el recurso siga dando titulares, alguna inmobiliaria lo usará. A la larga, la saturación lo vaciará de efecto. O quizá no: en el mundo del ladrillo, el sexo siempre ha sido el peor vendedor y aun así sigue apareciendo en los anuncios.