Rescate de 2012: ni bancos, ni gratuito. 6.000 millones que aún pagamos
El coste del rescate bancario español de 2012 asciende a 6.000 millones de euros. Dinero público que, catorce años después, los contribuyentes siguen devolviendo. La discusión, sin embargo, no es solo por la factura: el término «rescate bancario» es, según los análisis más afinados, un eufemismo. No se rescató ni un solo banco privado, sino las cajas de ahorros, controladas por políticos y sus afines. Una trampa semántica que oculta el verdadero agujero.
Las cajas, no los bancos: el error del relato oficial
La operación, que se desencadenó en 2012, tuvo como epicentro a Caja Madrid, que se transformó en Bankia. El holding bancario acabó en manos de La Caixa, que no dudó en cambiar el emblemático oso de las Torres Kio por su estrella corporativa. Símbolo de una absorción que, según los detractores, permitió a los responsables políticos escurrir el bulto. La lista de gestores de las cajas incluía a quien luego sería presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sin que el rescate le pasara factura política. La impunidad, dicen, fue total.
El coste sigue vivo: 6.000 millones de deuda pública
La cantidad, 6.000 millones, es deuda que los españoles siguen pagando. Mientras, el relato oficial insiste en llamarlo «rescate bancario», como si los bancos privados hubieran sido los salvados. La realidad, como señalaba el economista José María Gay en 2012, es otra: se rescató a las cajas, el brazo financiero de la política. Catorce años después, la factura sigue en la mesa y el oso ya no está.