La anotación P.S. en la agenda de Leire reabre el debate sobre la fiabilidad de los documentos judiciales mientras Antonio Maestre equipara el caso al falso M.Rajoy de Bárcenas
Un apunte manuscrito en una agenda incautada por la Policía ha desatado una guerra de interpretaciones. Las iniciales "P.S." aparecen en el sumario del caso que investiga a la trama de presunta corrupción que salpica al PSOE. Antonio Maestre, periodista conocido por su vinculación con el entorno de Podemos, ha reconocido que la anotación se refiere a Pedro Sánchez, del mismo modo que la ya célebre "M.Rajoy" aludía a Mariano Rajoy en los papeles de Bárcenas. Pero la analogía es jurídicamente explosiva.
Un fake judicial frente a un registro policial
La diferencia es de calado. La anotación "M.Rajoy" fue un añadido posterior redactado por el propio Luis Bárcenas para filtrarlo a la prensa como venganza contra el PP. Quedó acreditado en sede judicial que era un montaje. En cambio, las siglas "P.S." proceden de la agenda de Leire Díaz, la exasesora de Moncloa, incautada en un registro policial dentro de una causa abierta. El contexto de obtención es radicalmente distinto: no hay manipulación confesa, sino material original incautado bajo supervisión judicial.
El movimiento de Maestre: ¿control de daños o sinceridad tardía?
Los análisis más escépticos señalan que Maestre, al equiparar ambos casos, pretende sembrar la duda sobre la validez probatoria de la agenda de Leire, diluyendo el indicio en el fango del bulo de Bárcenas. Quienes siguen de cerca la causa recuerdan que el periodista nunca hizo esa salvedad cuando se refería a "M.Rajoy" como prueba de la connivencia de Rajoy con los empresarios corruptos. Ahora, cuando las iniciales apuntan a su actual correligionario, el discurso cambia.
La discusión queda abierta: el origen de la anotación P.S. está en un sumario judicial, no en una confesión de falsificación. Pero la experiencia con el caso Bárcenas enseña que la autoría de las anotaciones es a veces más compleja de lo que parece a primera vista. El dato que descoloca es que, pese a la contundencia del registro, aún no se ha aportado prueba pericial caligráfica que ate la anotación a una mano concreta.
Debates relacionados en el foro