Un forero describe a su patrón: «quitar el SMI» y un Porsche Cayenne
En el debate se repite un relato: un forero asegura que su patrón advierte de que quitar el SMI evitaría cierres y, al mismo tiempo, se ha comprado un Porsche Cayenne. No es el único episodio citado. A lo largo de la discusión se mencionan casos parecidos: plantillas a las que se pide bajarse el sueldo para salvar la empresa, nóminas que se retrasan meses y, en paralelo, coches de gama alta y vacaciones familiares. La pregunta de fondo que plantean algunos participantes no es si alguien puede comprarse un deportivo, sino si el argumento de que «no hay dinero» para pagar el salario mínimo aguanta la comparación.
Un SMI de 2.500 euros y la amenaza del cierre
Una de las exigencias del hilo es elevar de inmediato el SMI a 2.500 euros, tomando como referencia lo que se cobra «en el resto del continente», según un cálculo que circula. El corolario de ese participante es tajante: si el negocio no puede asumirlo, que cierre. Frente a eso, otro interviniente cifra en torno a 20 millones los empleados por cuenta ajena y sostiene que no todos pueden convertirse en autónomos ni montar su propia cooperativa. El choque entre ambas cifras es el núcleo del asunto.
El coste en cadena: de la nómina al menú del día
Un participante dibuja una cadena contra la subida: un sueldo de 2.500 euros a un camarero encarece su cotización, el menú del día sube, el nuevo poder adquisitivo empuja el precio de la vivienda —con poca obra nueva— y la compra en el supermercado también se encarece, porque los salarios de quien repone son mayores. El resultado, sostiene, sería un empate: se cobra más, pero todo cuesta más. La réplica llega con sorna: que ese razonamiento es propio de quien «sigue en 2004».
Arriesgar capital propio: la otra cara del argumento
Quien defiende al empresario no habla de lujo, habla de riesgo. Sostienen que emprender implica arriesgar dinero y bienes propios, ganar mucho o perder mucho, mientras el trabajador cobra «religiosamente» aunque el negocio vaya mal. De ahí la receta que se repite: hacerse autónomo, montar una empresa o una cooperativa entre varios. Un ejemplo que circula en primera persona apunta en esa dirección: un ingeniero que amenazó con dejar una obra si no le subían el sueldo pasó de encargado a ingeniero en nómina, con un alza del 35% y hasta un 100% contando horas extras.
Nóminas impagadas, cruceros y fuga a Suiza
También se citan testimonios críticos con el relato empresarial. Un empleado al que le debían varias nóminas descubrió a su jefe de vacaciones en el Algarve. Otro relata cómo en plena crisis les pidieron bajarse el sueldo para evitar despidos, se bajaron, y después llegaron los despidos, un Porsche y un barco. Un tercero habla de una empresa que recortaba 200 euros a personal cualificado mientras el hijo del dueño lucía mejor coche que él. Y enfrente, la salida migratoria: en Suiza, un puesto de ayudante de cocina se describe con 2.400 euros netos, 350 de habitación, 250 de seguro y unos 17.000 euros de ahorro al año.
El asunto se atasca justo aquí. Unos, como el forero del Porsche, ven en el coche la prueba de que el dinero existe. Otros, como quien defiende al empresario, recuerdan que un negocio puede perder y ver ahí una razón para no subir sueldos. Ninguna de las dos imágenes explica por qué, en el caso citado, la plantilla aceptó bajarse el salario y el despido llegó igual.