La adopción por una pareja gay destapa el tabú biológico
Dos personas del mismo sexo adoptan dos hijos en Catalunya. El presentador Cruanyes y su marido, según la información difundida por RAC1, han ampliado la familia. La reacción más ruidosa no cuestiona la ley: cuestiona el ADN.
El ADN como último reducto de la objeción
La objeción más elaborada sostiene que un hijo adoptado no es «propio» porque no comparte el ADN. Esa misma lógica llevaría a considerar que cualquier padre adoptivo, sea homosexual o heterosexual, no es padre. La ley, sin embargo, otorga los mismos derechos y obligaciones. La biología ofende, parecen decir algunos, pero el Código Civil no se entera.
El asunto se desvía entonces hacia la gestación subrogada como vía para tener descendencia genética sin relación sentimental con una mujer. Una opción que en España no está regularizada y que mueve cifras de otro orden de magnitud.
Envidia o incoherencia
Hay quien ve en las críticas un simple reflejo de envidia: una pareja estable que cría dos hijos mientras otros se pierden en especulaciones sobre testosterona y barbas. La sección de comentarios se llena de argumentos extraviados, desde la virilidad facial hasta descalificaciones que no aportan ni un dato.
Lo único claro a esta hora: dos niños tienen dos padres legales, y la atención pública no ha pasado de la genética a la economía real de la crianza. Cuando se hable de presupuestos, bajas parentales y costes de escolarización, quizá cambie la foto.