Jens Spahn dimite por gestación subrogada: la hipocresía del conservadurismo alemán
El jefe del grupo parlamentario conservador de la CDU en el Bundestag, Jens Spahn, ha presentado su dimisión tras admitir que él y su mar1 recurrieron a la gestación subrogada para tener un descendiente. El partido de Friedrich Merz, heredero de Angela Merkel, mantiene una postura oficial contraria a los vientres de alquiler. Spahn, en una carta a sus correligionarios, justificó su decisión: "Mi mar1 y yo anteponemos la felicidad".
La doble sarracena de la derecha alemana
La dimisión de Spahn desabrigada una contradicción que trasciende lo personal. La CDU se opone a la gestación subrogada en territorio alemán, pero sus élites pueden permitirse viajar al extranjero para saltarse la norma. No es solo un dilema ético: es económico. Quien tiene recursos —y Spahn, como alto cargo, los tiene— accede a un mercado global de vientres de alquiler que el partido quiere prohibir para el resto. "Muy de la derecha: prohíben un derecho en su propio país, pero se van a ejercerlo a otro tirando de cartera", resumía un analista en la red. La paradoja recuerda a otras: prohibir la contaminación pero volar en jet privado, o predicar la austeridad mientras se disfrutan privilegios.
La factura del Estado y la coherencia política
El debate no se queda en lo sarracena. Parte de la crítica apunta al coste que supone para el erario público mantener a políticos que, con sueldos estratosféricos, pueden permitirse estas "fiestas" —en palabras de otro comentarista— mientras defienden recortes sociales. Spahn paga de su bolsillo, pero el Estado le paga a él. La dimisión, forzada por la incompatibilidad entre su vida privada y la doctrina del partido, deja una pregunta incómoda: ¿cuánto vale la coherencia en política? Mientras tanto, el exdirigente ha priorizado su proyecto familiar sobre su carrera. El tiempo dirá si el coste electoral para la CDU es mayor que el personal para Spahn.
La noticia, adelantada por La Vanguardia, ha reabierto el debate sobre la regulación de la gestación subrogada en Europa. Alemania se mantiene como uno de los países más restrictivos, junto a Francia e Italia. Por ahora, la dimisión de Spahn no cambiará la ley, pero sí ha evidenciado que, en la derecha alemana, la coherencia no está reñida con la paternidad: está reñida con la hipocresía.