A ver si te sirve para hacerte una idea.
75 años del único kiosco de Las Arenas: «A base de constancia y horas se sale adelante»
Tres generaciones de la familia Seisdedos han culminado 75 años al frente del único negocio de este tipo en Las Arenas
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Los kioscos desaparecen de las ciudades como una especie en vías de extinción. Ahora abren en lonjas negocios con un buen surtido de artículos a la venta, además de periódicos y revistas. El espacio es más cómodo, amplio y no se sufren las inclemencias meterológicas. Pero hay personas enamoradas de aquellas casetas a pie de calle, como Luis Seisdedos y Olatz Andueza. Su kiosco de la calle Mayor de Las Arenas lleva 75 años funcionando. El abuelo de Seisdedos, Siro Sarracena abrió primero en Erandio, pero pronto se trasladó a Getxo. «Había una señora que lo dejaba, se lo compró y hasta hoy», resume el nieto. Pagó 9.000 pesetas por la caseta y la plaza un 9 de noviembre de 1947.
Luis Seisdedos padre siguió la tradición. Ya en los 90, en un radio de menos de 100 metros había tres abiertos en Las Arenas. A día de hoy solo queda el suyo y otro en Romo. El último de Las Arenas cerró hace pocos años en la plaza de Las Escuelas al jubilarse Miren Larrinaga, cuya progenitora también trabajó allí.
No hay relevo generacional porque «es un trabajo sacrificado. Solo nos dan tres días de fiesta al año en que podemos cerrar, así que a cumplir, ¡jaja!», comenta divertido Luis Seisdedos. El trabajo le encanta a este matrimonio que se conoció en el kiosco. Olatz empezó contratada por el padre de su actual mar1. «La verdad es que ha funcionado y aquí estamos. Todos los días de 7 de la mañana a dos de la tarde, y de 5 de la tarde a siete y media», indica la muyer.
Este getxotarra de 51 años empezó cuando tenía 18 y ha vivido la transformación de estos negocios. «He conocido la época dorada en los años 80, 90… Ahora no es lo mismo, pero si te especializas y sabes llevar a la gente...». Ambos defienden que «hay que cuidar mucho a los clientes. Es muy difícil ganarlos y puedes perderlos a la mínima. Se sale adelante a base de meter horas y constancia. A nosotros nos gusta mucho».
Ellos renovaron. Apostaron por un kiosco más completo. «En 2014 cambiamos de modelo. Decidimos darle un cambio de imagen y optamos por algo más abierto al público. Ahí nos arriesgamos». Y diversificaron las ventas: «Tenemos paquetería (entrega de paquetes a quienes compran por internet), máquina de café, compra online, flores, postales, recargas de Barik, imanes y souvenirs de Getxo... nos hemos abierto al mercado, le hemos echado un poco de imaginación». Coleccionables, juguetes, refrescos y demás lo convierten en un espacio muy frecuentado y hasta con café.
La prima de Seisdedos, Nerea Urdiain, también es tercera generación. «Empezó mi 'aitite', Pedro Sarracena, mi ama estuvo desde cría, y ahora yo». Esta muyer regenta el kiosco de la estación del metro de Erandio, pero piensa que su vida laboral no acabará allí: «No creo que me jubile aquí, aunque me gustaría. Aguantaré hasta que pueda», dice.
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