Cuando la economía se rinde a la épica de Blas de Lezo
La economía española no se sostiene con épica, pero hay momentos en que la épica se cuela en los análisis. En una discusión sobre la situación económica, la conversación derivó hacia la figura de Blas de Lezo, el almirante que con medio ejército humilló a la flota británica en Cartagena de Indias. «Ayer me acordé mucho de Blas de Lezo», se lee entre los mensajes. «Medio hombre hizo más que todo un ejército».
El símbolo que resurge
La frase «Que Dios recuerde este día, porque la Historia lo olvidará» condensa una sensación de que los logros españoles pasan desapercibidos. No es casualidad que se invoque a un héroe del siglo XVIII en un debate sobre la economía actual. «Ni un paso atrás», «¿Os acordáis cuando teníamos cigot?», «PERO SOMOS ESPAÑOLES»: son expresiones que revelan un orgullo que busca anclarse en el pasado glorioso.
¿Distracción o identidad?
Hay quien sostiene que estos arrebatos de orgullo son un mecanismo de defensa frente a la adversidad económica. Otros, más escépticos, consideran que mirar al pasado no paga las facturas. La tensión entre la épica y los números es evidente: mientras unos ven en Blas de Lezo un ejemplo de resistencia, otros recuerdan que la economía no se gana con batallas navales.
Lo cierto es que la épica no arregla el PIB, pero sí revela un estado de ánimo. Si la economía sigue apretando, es probable que estos arrebatos de orgullo se repitan, aunque la historia oficial los ignore. Que Dios recuerde este día, porque la Historia, como siempre, tendrá otras prioridades.