VOX predica repartir propiedad y su flanco liberal estalla
Hay una palabra que en la órbita liberal funciona como un detonante: redistribuir. Y VOX la ha rozado con la punta de los dedos.
Juan García-Gallardo, vicepresidente de la Junta de Castilla y León, escribió que «la derecha aburguesada y la izquierda posmoderna han traicionado a mi generación» y que urge facilitar «una distribución equitativa y lo más amplia posible de la propiedad». La frase, difundida por medios afines al PP, desató el incendio. No por lo que decía, sino por lo que sonaba: reparto, Estado, vivienda para jóvenes.
El propio Gallardo se apresuró a cerrar la grieta con una segunda publicación: ¿cómo se facilita esa distribución?
Liberalización del suelo, rebaja de impuestos y cargas en el proceso edificatorio, construcción de vivienda social y protección frente a la okupación. Todo, decía, está en la Agenda España de VOX. La aclaración no calmó a nadie. Al contrario.
Qué significa «distribución equitativa» y por qué nadie se pone de acuerdo
La discusión de fondo no es semántica, aunque lo parezca. Una parte sostiene que
redistribuir es quitar al que tiene para dar al que no tiene, mientras que distribuir sería simplemente repartir sin confiscar nada. Otra corriente replica que la diferencia es un truco de prestidigitación: si el Estado construye, financia o reserva suelo, alguien paga. Y ese alguien son los contribuyentes.
El argumento que más circula es el histórico.
Franco construyó viviendas protegidas durante casi cuatro décadas y nadie lo llama comunista. Se cita como prueba de que la promoción pública de vivienda no es ideología, sino política industrial. La réplica llega rápida: esas viviendas se pagaban, no llovían del cielo, y el suelo es lo caro, no el tabique.
El suelo, la burbuja y el dinero que no aparece
Aquí el debate se vuelve económico de verdad. Si el problema es el precio del suelo, liberalizar suelo es lo contrario de socialismo. Si el problema es que los jóvenes no pueden comprar, hace falta dinero. ¿De dónde sale? La respuesta más repetida es que
de los compradores, igual que salieron las viviendas de promoción pública de generaciones anteriores. La más incómoda: de impuestos.
Hay quien recuerda que media Europa ha construido parques de vivienda pública enormes con gobiernos democristianos y socialdemócratas, y que reducirlo todo a comunismo o capitalismo es una memez. La doctrina social de la Iglesia, el distributismo de Chesterton, incluso las privatizaciones de Thatcher, aparecen en la conversación como parientes incómodos de la propuesta.
El flanco que VOX no controla: su propia base liberal
El problema no es el PP. Es dentro. Una parte del electorado de VOX considera que
el liberalismo es pecado y que el partido debe parecerse más a la Falange que al P-LIB. Otra cree exactamente lo contrario: que si VOX abraza el reparto, deja de ser útil. Entre ambos, la dirección intenta vender una cosa y la contraria: liberalizar suelo suena liberal, construir vivienda social suena social. Y las dos frases caben en el mismo tuit.
El episodio deja una pregunta que ningún comunicado resuelve. Si la vivienda pública se paga con impuestos, ¿quién la paga? Si se paga con compradores, ¿en qué se diferencia de la privada? Y si la respuesta es «liberalizando suelo», ¿por qué hace falta llamarlo distribución equitativa en lugar de llamarlo mercado?