El hilo pasa de Lavrov a pedir demoler la ONU y sus reglas
Hoy no se discute el discurso: se discute la casa donde se pronunció. En un puñado de mensajes el hilo pasa de la tribuna al edificio, y del edificio a si la ONU merece seguir existiendo. Un vídeo, un enlace de hemeroteca, dos libros y una bronca sobre el fascismo parten la página en dos.
Qué se ha sabido
Todo lo de este tramo cae el mismo día, el
27 de septiembre de 2026. Se pega un vídeo de YouTube,
, y el comentario que lo acompaña le pone un 10/10 y se lamenta de que haya gente de aquí y de otros países yendo a combatir. Al lado cae otro vídeo más y de ese no se dice nada.
Un participante trae un enlace de El País del
8 de enero de 2023:
el mito del líder fascista Stepan Bandera que solivianta a los aliados de Ucrania. Lo usa para sostener que ese medio se pone de perfil y que, si dependiera de él, ya estaríamos en guerra con Rusia.
Después entran dos enlaces de lectura, los dos del mismo participante: las bases de una revolución integral y el manual de esa misma revolución integral, en dos volúmenes. Nadie los discute. Un tercer enlace, un formulario de registro, cae en el hilo y se queda sin respuesta.
También se pega una cifra: según un participante,
más del 50% de la población española vive de transferencias públicas directas y otro
25% depende de ellas de forma indirecta. Lo desarrolla al final del hilo.
Dónde está la bronca
Primer choque: si la ONU sirve o no. Un participante repite hasta cuatro veces en el mismo día que el organismo nunca ha servido para nada, que funciona como instrumento de control y que un sistema donde
cinco miembros con veto deciden lo fundamental no representa a nadie. Pide instituciones nuevas «YA», donde ninguna potencia, militar o económica, tenga más peso que cualquier otro país. Le contesta otro con la genealogía: la ONU viene de la Sociedad de Naciones, y esta, del Concierto de Europa. En todas, dice, manda quien gana la guerra.
Si eso es así, reformar no es la cuestión.
Segundo choque: el fascismo. Uno propone disolver la ONU y resucitar el fascismo. Otro le responde que el fascismo es la herramienta del capitalismo y que no se tumba el sistema con el perro de presa del propio sistema. No se mueven de ahí. De fondo, un tercero se enciende contra quien sostiene que la UE y Ucrania defienden los valores del nazismo, y recibe una respuesta corta: ponerse de perfil también es defender.
Tercer choque: el doble rasero. Un participante se declara muy en contra de la dictadura venezolana y a la vez sostiene que quien se erige en policía del mundo lo es «PARA TODO» y que, si no, es un matón que solo defiende sus intereses. Añade que, si el juego es ver quién la tiene más grande, entonces todos con armas nucleares. La réplica le llega por el lado de la OTAN y el euro: fuera de ahí, España está sentenciada.
Cuarto, el más corto: represalias. Una lista propone devolver a cada hipócrita tres tazas de su propia medicina, y entre los ejemplos mete bases rusas con armamento nuclear en Cuba o alojar a menores migrantes en casa de los dirigentes europeos. Nadie la rebate. Aparte, un participante pide al moderador que banee a quien pone titulares que dan falsas alegrías.
Qué cambia respecto a antes
El asunto se ha movido del discurso a la arquitectura. Ya no se discute qué se dijo, sino con qué instituciones y con qué vetos se decide. Entra una tesis nueva, la del guion pactado: un participante sostiene que USA y Rusia van de la mano en los asuntos importantes y que el COVID fue un ensayo de lo que viene, sin aportar nada que lo respalde. Otro directamente no se cree el enfrentamiento y lo compara con la guerra fría, que tampoco se creyó. También entra el material de lectura —los libros, el vídeo— como munición y no como fuente. Y sigue sin aparecer una cifra que zanje nada.
El cálculo que se pega
Un participante deja su cuenta de la economía española: sin industria, sin I+D y sin energía, con un sector primario agónico y un turismo de barra de bar,
más del 50% de la población depende de transferencias públicas directas y otro
25% lo hace de forma indirecta. Su conclusión: España está sentenciada y acabará en el tercer mundo. Nadie le pide la fuente.