Las profesiones que prosperaron con la pandemia y quieren repetir
Cuando la pandemia golpeó en 2020, ciertos sectores vieron dispararse sus ingresos y su influencia. Ahora, ante el rumor de nuevos brotes y la cobertura mediática de supuestos virus emergentes, algunos de esos mismos colectivos vuelven a sembrar el miedo. La pregunta es: ¿quién se beneficia realmente de otra crisis sanitaria?
Los beneficiados del primer confinamiento
La lista de quienes salieron ganando es larga y variada. Grandes tecnológicas como Amazon vieron multiplicar sus ventas, las plataformas de comida a domicilio y los repartidores se convirtieron en esenciales, y los fabricantes de material sanitario —mascarillas, test, respiradores— amasaron fortunas. También los laboratorios farmacéuticos, que desarrollaron vacunas en tiempo récord y firmaron contratos multimillonarios con los gobiernos. Los políticos y los medios de comunicación, que gestionaron la narrativa del pánico y la necesidad de control, reforzaron su poder. Hasta los programadores, que pudieron teletrabajar sin problemas, vieron aumentar su cotización.
El negocio del miedo
Pero no todos los que aparecen en la lista son grandes corporaciones. También hubo pequeños empresarios que montaron centros de test COVID donde cobraban un pastizal por un hisopado, o gestores de herencias que vieron dispararse su negocio. El sistema COBISS fue otro chiringuito tecnológico montado sobre el miedo, un sistema de control y clasificación que acabó siendo un cortijo de subvenciones para empresas amigas. Incluso los "activistas de sofá" y los youtubers del misterio encontraron su filón difundiendo desinformación.
¿Quién quiere otra pandemia?
El debate se encona al señalar a los mismos de siempre: políticos, farmacéuticas, medios y tecnológicas. Pero también hay quien defiende que el personal sanitario —médicos, enfermeras— no se benefició en absoluto, sino que fue víctima de la situación, con jornadas interminables y estrés extremo. Otros apuntan a que las grandes beneficiadas son las aseguradoras, los bancos y las funerarias. Lo cierto es que, ante cualquier rumor de nuevo virus, los mismos grupos que ya se beneficiaron vuelven a agitar el miedo. La historia se repite, y los mismos perros con el mismo collar.
El dato que nadie acaba de explicar es por qué, si el COVID fue tan devastador para tantos, hay tantos interesados en que vuelva a ocurrir. La respuesta, probablemente, está en los beneficios que dejó.
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