La mitad de las pensiones contributivas no alcanza el salario mínimo
El dato de partida es demoledor: el 50% de las pensiones contributivas en España están por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), según una información de The Objective. En paralelo, el Ingreso Mínimo Vital (IMV) ha subido un 11,4% en enero de 2025 y, además, ya puede cobrarse de forma indefinida, según El Periódico. La combinación de ambos fenómenos reabre el debate sobre la sostenibilidad del sistema y la percepción de que algunos colectivos reciben prestaciones sin haber cotizado.
El IMV supera al salario más habitual
Mientras uno de cada dos pensionistas contributivos no llega al SMI (fijado en 1.134 euros mensuales en 14 pagas para 2025), el IMV ya supera en un 20% el sueldo más común en España, que se sitúa en torno a los 1.000 euros. El informe de Funcas advierte de que la inmigración no soluciona el envejecimiento demográfico e incluso puede agravarlo, al competir por recursos sanitarios y educativos sin compensar fiscalmente. A esto se suma que el 37% de los trabajadores españoles gana el salario mínimo o incluso menos, y la franja entre el SMI y un 50% más agrupa a 4,9 millones de personas, la mayor cohorte salarial del país.
El desvío de fondos europeos y la reforma fallida
El Gobierno desvió 8.500 millones de euros de fondos europeos en 2025 para pagar pensiones y el IMV ante la falta de Presupuestos Generales, según El Mundo. En el frente parlamentario, PP y PSOE tumbaron una enmienda que pretendía eliminar los coeficientes reductores para los jubilados con más de 40 años cotizados. La asociación ASJUBI40 calificó la decisión de «traición histórica» y elevó el tono: más de 900.000 prejubilados con largas carreras laborales se ven penalizados por retirarse anticipadamente, pese a haber cotizado durante décadas.
Los datos de colapso sanitario completan el cuadro. En Cataluña, las muertes en lista de espera quirúrgica se han disparado un 80% en diez años, con 18.682 fallecidos desde 2015. El Gobierno, sin embargo, no prevé recursos adicionales para las autonomías en sanidad, mientras que se destinan partidas a ayuda sanitaria a Marruecos.
La percepción de una doble vara de medir
En las discusiones subyace una tensión recurrente: mientras los pensionistas que han cotizado toda su vida ven mermadas sus prestaciones, los inmigrantes regularizados pueden acceder al IMV sin haber cotizado previamente. La pensión no contributiva (unos 630 euros en 14 pagas) se concede a cualquier extranjero que acredite diez años de residencia, sin necesidad de haber cotizado. Quienes defienden este sistema argumentan que cubre necesidades básicas y que la inmigración aporta mano de obra; quienes lo critican señalan que desincentiva el empleo y erosiona la base contributiva.
La encuesta de La Vanguardia indica que el 90% de los españoles rechaza retrasar la edad de jubilación a los 70 años, aunque una mayoría cree que el sistema de pensiones será insostenible. La pregunta sobrevuela: ¿cuánto tiempo puede aguantar el estado del bienestar con estas contradicciones?