Sportsdirect.com: calzado desde 36€ y envíos que ya no son gratis
Comprar en Sportsdirect.com sale barato. A veces, ridículamente barato. Un par de zapatillas Karrimor impermeables por
42 euros, unas Merrell por
36 euros, camisetas Slazenger a
1,79 euros o maletas Dunlop de cabina a
4 euros y pico. El catálogo arranca, según los propios compradores, en
6 euros. El problema no es el precio: es todo lo que rodea al precio. El envío, la talla, la devolución y una política comercial que ha ido cambiando a peor mientras la clientela española tomaba notas.
El pedido que llegó en una semana desde Reino Unido
La primera compra documentada en esta conversación fue un pedido de dos pares de zapatillas deportivas. Tardó
una semana desde Reino Unido. Las Karrimor de trail, impermeables y transpirables, costaron 42 euros y pasaron la prueba del grifo sin una gota. Las Merrell, 36. El comprador avisaba de un detalle que después se repetiría en cada mensaje:
ojo con los tallajes, porque la web mezcla numeraciones UK y USA sin avisar demasiado.
La experiencia se repite. Otro pedido de cuatro camisetas Slazenger, un pijama, unas deportivas Karrimor, la revista que nadie pidió y el famoso tazón de desayuno salió por
54 euros con gastos incluidos. El problema: de las cuatro camisetas, solo una servía. El cuerpo es el que es, y las tallas británicas no perdonan.
La taza de regalo, la revista colada y el fin de una era
Durante meses, Sportsdirect.com enviaba una taza de desayuno con los primeros pedidos. Una taza grande, de más de medio litro, que se convirtió en símbolo de la casa. Los clientes la esperaban. La mencionaban. La echaban de menos cuando no llegaba. «Me ha llegado el envío esta mañana y no hay tacita pa'l nene», resumía uno. Otro confirmaba el final:
ya no mandan taza.
Más molesta que la taza ausente fue la revista. La web la colaba en la cesta por
1,40 euros y había que retirarla a mano. Varios compradores admiten haberla pagado sin querer. Un detalle pequeño, pero que dice mucho de cómo se gestiona la experiencia de compra.
Los gastos de envío: de 4 euros a 7,99 sin avisar
Aquí está el cambio que más enfadó a la clientela. Durante un tiempo, el envío costaba
4 euros para pedidos de 50 a 100 euros y 1 euro a partir de 100. Después, la web modificó las condiciones:
de 0 a 99 euros, 7,99 euros de gastos. El tramo intermedio desapareció. Quien compraba 60 euros de ropa pasó de pagar 4 a pagar casi 8.
El golpe fue directo a la viabilidad de los pedidos pequeños. «Iba a comprarme algo, pero ya no me interesa», escribió un cliente. Otro directamente anuló el pedido. La recomendación que se extiende es agruparse:
juntarse tres o cuatro personas para superar el umbral y diluir el coste. La compra individual de un par de zapatillas baratas deja de tener sentido cuando el envío se come el ahorro.
Karrimor, Slazenger y la lotería de las tallas británicas
La marca propia de la casa es Karrimor. Las opiniones están divididas. Un comprador destaca que sus Karrimor de trail aguantan el grifo sin filtrar agua. Otro recuerda unas botas «impermeables» que calaban con una lluvia ligera y resbalaban. La conclusión que se impone: cuando no hay Gore-Tex o Sympatex de por medio, el resultado puede ser defectuoso.
Con Slazenger pasa algo parecido. Los polos tallan grande: hay que pedir una talla menos. Las camisetas sin mangas, también. Una sudadera con capucha comprada por
6 euros resultó tener los hombros desproporcionadamente anchos y las mangas bajísimas. Calidad decente para el precio, corte que la arruina. En cambio, un mono polar SoulCal para mujer salió tal cual la foto, calentito y agradable.
La regla no escrita que se repite:
comprobar los comentarios de cada prenda, una por una. No hay tallaje único. Hay tallajes por fabricante, por modelo y por lote.
DHL, las entregas fantasma y el problema de la logística
El reparto es otro frente abierto. Hay quien denuncia que DHL marca entregas fallidas sin haber pasado por el domicilio. «Vi en la web que supuestamente habían pasado dos veces y no había nadie, mentira porque había gente», relata un cliente que acabó con el paquete devuelto a tienda y una reclamación en curso. Otros directamente piden que les llamen antes de subir, para no hacer el viaje en balde.
No todo son quejas. Un residente en Reino Unido que juega al squash compra todo el material ahí y destaca
buena calidad, buen precio y rapidez de envío. La diferencia: está en el país de origen.
La tienda física, Amazon y el negocio de los gimnasios
Hay una vía que los compradores españoles reclaman y no existe:
comprar online y recoger en tienda. En Zaragoza, unas camisetas Lonsdale costaban 8 euros en la tienda física y 6 en la web. La opción intermedia no está disponible. También se puede comprar producto de Sportsdirect a través de
Amazon UK, una puerta lateral que algunos usan por comodidad.
Mientras tanto, la empresa ha diversificado. Según se comenta,
monta gimnasios a 5 libras al mes en Reino Unido. El negocio ya no es solo vender zapatillas baratas: es capturar al cliente en el gimnasio y venderle la ropa dentro.
El modelo funciona cuando el pedido es grande, la talla está verificada y el envío se reparte entre varios. Falla cuando se compra un par de zapatillas sueltas, se confía en la talla habitual y DHL decide que no había nadie en casa. Con los gastos de envío actuales, la frontera entre chollo y engaño se ha vuelto más fina. Y la taza, esa taza de medio litro que fidelizaba sin coste, ya es historia.