Dimisiones en cadena en el gobierno británico: Starmer contra las cuerdas
Un primer ministro que no termina de caer, pero cuyos ministros desertan uno tras otro. La presión sobre Keir Starmer alcanza su punto crítico tras conocerse que un nuevo miembro del gabinete ha presentado su dimisión, sumándose a una cascada que no cesa. Según las informaciones que circulan, el líder laborista tiene 72 horas para anunciar su marcha o enfrentarse a una moción interna. El plazo expiraría el próximo lunes, fecha que muchos dan por segura para su adiós.
El ultimátum de 72 horas y el goteo de bajas
Las fuentes apuntan a que el partido ha dado un ultimátum de tres días a Starmer para que dimita voluntariamente. Mientras tanto, la salida de otro ministro (el segundo en apenas una semana) ha acelerado los acontecimientos. El ambiente en Westminster es de funeraria, con un gobierno que pierde apoyos a diario. El detonante, según los análisis, sería la gestión de la inmigración y el giro a la derecha que se consolida en toda Europa. No en vano, se menciona el plan de Trump para debilitar a los socialistas europeos, un objetivo que parecía estar cumpliéndose.
El contexto europeo: el plan Trump y el giro a la derecha
El descalabro laborista británico no es un hecho aislado. La corriente conservadora que recorre el continente se cobra otra pieza: si cae Starmer, solo quedaría el Partido Socialista Danés (cada vez más escorado a la derecha) como baluarte de la socialdemocracia tradicional. El resto de ejecutivos proinmigración o de izquierdas han ido cayendo uno tras otro. La ironía es que, mientras en Reino Unido se hunde un gobierno, en España Pedro Sánchez –al que algunos llaman «Antonio» en clave de broma– resiste imperturbable, para sorpresa de propios y extraños.
Pero la pregunta que flota es si realmente Starmer dimitirá el lunes o si logrará esquivar la sentencia, como ha hecho en otras ocasiones. El escepticismo es generalizado: algunos recuerdan que ya antes se dijo lo mismo y no pasó. Sin embargo, el goteo de dimisiones y el ultimátum hacen pensar que esta vez la historia puede ser distinta. Con el reloj corriendo, el próximo lunes se presenta como la fecha clave para el futuro del gobierno británico.