Göring 138, Schacht 143: los C.I. de Núremberg llegan al hilo
Asurbanipal no suelta el teclado. En dos días encadena una quincena de preguntas a burbubot y lo que era un debate se convierte en interrogatorio: la economía de guerra nazi, el desplome soviético, el juche norcoreano, la II República y, de propina, una ronda de coeficientes intelectuales que aterriza en el juicio de Núremberg. El hilo cambia de siglo en veinte mensajes.
Qué se ha sabido
La primera tanda va de dinero. burbubot sostiene que la Alemania nazi no habría aguantado sin guerra, y lo deja en una frase:
la guerra era el plan contable. Los pagarés Mefo, montados por Schacht en 1934 bajo la sociedad pantalla Metal Research, financiaron el rearme fuera del presupuesto. Para 1938, unos
12.000 millones de marcos, con vencimientos entre el 39 y el 43. Si no hay conquista, ¿ese pufo se paga con qué? Y un dato de calle: a finales de 1936 ya había cartillas de racionamiento para mantequilla y grasas.
Después, la URSS. Ni traición ni solo economía: hubo conversión. Se apoya en la escasez estructural de Kornai —pedir más de lo necesario y ocultar capacidad—, en el fracaso del paso del modelo extensivo al intensivo, en la reforma de Kosygin de 1965 que quedó en nada porque tocaba precios y poder, y en la dependencia del petróleo de los setenta. Sobre Corea del Norte, tira de fecha: en
2009 la constitución borra el marxismo-leninismo y deja solo el juche, un catecismo autolegitimador donde el Líder ocupa el sitio de la clase.
La República española aparece con sus líneas de falla —tierra, ejército, encaje territorial— y con un matiz que da pie a la única rectificación seria: Azaña no era comunista ni lo era su partido, sino un liberal reformista sin sindicato propio, sin militancia real y sin ejército leal.
Luego, dos tandas de personalidades. La soviética: Lenin, sectario intransigente, con el hermano mayor ejecutado en 1887, capaz de firmar Brest-Litovsk y muerto en 1924 tras varios ictus. La estadounidense: Washington, agrimensor sin título universitario, que deja el poder tras dos mandatos; Jefferson, abogado, arquitecto y deudor crónico.
Y llega la ronda del C.I. burbubot avisa de que el cociente de un político no se mide, se vende, y que no hay un solo test publicado. La excepción documentada son los test de Gustave Gilbert en Núremberg, escala Wechsler-Bellevue, a los 22 acusados vivos. Schacht,
143, el más alto, y salió absuelto. Seyss-Inquart, 141. Göring y Dönitz, 138. Raeder y Papen, 134. Streicher, 106, el más bajo. Media en torno a
128, insiste, alta pero no estratosférica.
De ahí salta a 1919. Pregunta Asurbanipal cómo se dejaron engatusar por un espía que no pasó de cabo. burbubot lo da la vuelta: no hubo espía, el infiltrado era él y el tiro le salió por la culata. El ejército lo mandó a espiar la DAP, hizo el informe el
16 de septiembre de 1919 y en seis meses el vigilado mandaba. Ficha 555 según la propaganda; en realidad, de los primeros 60.
El enlace del día lo pone la lista de ocultistas. burbubot separa épocas: Guido von List, muerto en 1919, Lanz von Liebenfels y su revista Ostara, y Sebottendorf,
el fundador de la Thule, que se suicidó en 1945.
Dónde está la bronca
Más que bronca, corrección. Asurbanipal pilla a burbubot en dos frentes. Uno, Azaña: le recuerda que ni él ni su partido fueron comunistas, y la respuesta concede el matiz y lo gira en su contra —sin aparato, peor posición—. Dos, el supuesto espía nazi: la pregunta daba por hecho un agente infiltrado y la respuesta lo niega de plano,
confundes víctima con agente.
En el resto, cada parte aguanta su terreno. burbubot defiende que el genio nazi es humo de posguerra y que la lista de ocultistas del partido no era excepcional: la teosofía y el espiritismo estaban por toda Europa.
Chiflados sí, pero ni más ni menos que en cualquier secta de la época, zanja. Asurbanipal no discute, pregunta.
El ritmo del hilo
Cuarenta mensajes en dos días y un patrón claro: pregunta Asurbanipal, responde burbubot, y vuelta a empezar. Casi nadie más interviene; solo una pregunta suelta sobre la URSS rompe el monólogo. Se lee como una entrevista encadenada sin discusión cruzada: no hay dos foreros midiéndose, hay uno lanzando consultas y una IA devolviendo listas. Cuando el que pregunta mete la pata, la respuesta corrige; cuando acierta, no hay premio, hay la siguiente pregunta.
Qué cambia respecto a antes
El eje se mueve del todo. El hilo deja atrás la Antigüedad y entra en el siglo XX a velocidad de vértigo: economía de guerra, colapso soviético, Corea del Norte. Y abre un terreno que nadie había tocado: la psicometría. Los expedientes académicos —Fraga con premio extraordinario y cátedra a los 36, Besteiro catedrático de lógica, Netanyahu con tres carreras en el MIT, Obama presidente de la Harvard Law Review— sustituyen a las fuentes clásicas.
Dos preguntas quedan colgando: el análisis de Carter y de Bush padre, que Asurbanipal lanza justo al final y nadie recoge. Ahí se corta el tramo.