Aranceles de Trump: el lunes negro que no llegó a serlo
¿Hubo lunes negro el 3 de febrero? La respuesta corta es que no. La larga es que durante unas horas hubo quien lo dio por hecho: la apertura de los mercados europeos fue lo bastante fea como para que se abriera la veda del apocalipsis, y las respuestas de Canadá y México a los aranceles estadounidenses pillaron a más de uno con el paso cambiado. Al cierre, el balance era bastante menos dramático: el S&P 500 perdió un 0,9% y el Ibex acumulaba una subida del 1,45% en cinco sesiones. Un desplome histórico, desde luego, si el listón lo pone el viernes anterior.
Qué pasó realmente con los aranceles de Trump
El detonante fue la guerra comercial. La Administración estadounidense activó aranceles y Canadá y México respondieron con rapidez, algo que, según se argumenta, no estaba descontado por el mercado. Ahí está el nudo del asunto: no era el anuncio, era la réplica. Hay quien sostiene que lo que se estaba descontando a media mañana era una profundización de la crisis y nuevas medidas de Washington, no una simple escaramuza arancelaria.
El problema es que el relato se construyó antes de que abrieran los mercados. La apertura europea fue mala y eso bastó para que se disparara la etiqueta de lunes negro. Pero un -3% no es un crack. Lo recordaba un participante con sorna: hemos pasado de los misiles nucleares a que las bolsas caigan un 3% y parezca el fin del mundo. El listón, efectivamente, se ha movido.
El S&P 500 pierde los 6.000 y el Santander sube un 7%
Los datos del día desmienten el pánico. El S&P 500 perdió los 6.000 puntos, sí, pero cerró con una caída del 0,9%. El Santander subió más de un 7%. El Ibex, en cinco días, sumaba un 1,45%. Y el bitcoin, que ayer tocó los 89.000 dólares, ya estaba de vuelta en los 101.000. Cada activo contaba una historia distinta, y ninguna era la del apocalipsis.
Hay quien apunta a factores técnicos: la ejecución de planes de inversión por el cambio de mes pudo sostener el mercado. Otros miran al calendario político y sostienen que una caída gorda esperará a que pasen las elecciones alemanas. Y una tercera corriente, más escéptica, directamente niega la mayor: no va a haber ningún crack porque está todo manipulado.
Canadá responde con etiquetas y TikTok entra en la negociación
La respuesta canadiense tuvo su momento simbólico: el primer ministro Justin Trudeau llamó a elegir productos canadienses y a mirar las etiquetas. Un gesto de consumo patriótico que, traducido a mercado, no mueve un índice, pero que marca el tono político de la disputa.
Mientras tanto, la negociación sigue su curso. Según las informaciones publicadas, China se prepara para negociar con Washington y TikTok podría formar parte de las conversaciones. El pulso arancelario no es un hecho aislado: es una pieza dentro de un tablero más grande, y eso explica por qué los mercados se recuperan en cuanto se intuye que la amenaza era, en parte, un farol.
El fantasma de 1929 y por qué no cuela
Cada corrección seria trae su ración de historia comparada. A nivel financiero, se dice, estamos en 1929; a nivel político, en 1939. La comparación es resultona y falsa. Un participante con memoria de cuatro cracks en cincuenta años lo dejaba claro: el del año 2000 fue el más duro, con caídas del 5% y el 7% día sí, día también, y el 3% era un buen día. El de 2008 y el de 2020, en comparación, fueron una broma.
El problema de fondo es otro: hay mucha gente a la que este movimiento pilló con el paso cambiado, con casi un 30% de pérdidas y sin seguridad de recuperación. Eso no es un lunes negro de manual, pero para quien lo sufre, se le parece bastante.
Al final, el lunes negro quedó en un -0,9% en la bolsa americana. Mañana, probablemente, alguien volverá a abrir el hilo.