Klaus María
Siempre Dyc nunca Johnny Walker
¿Por qué en España se innova tan poco? No hablo desde una gran trayectoria emprendedora: mi experiencia se limita a algunos proyectos de internet a tiempo parcial. Aun así, esa posición periférica ha sido suficiente para observar cómo funciona el llamado “ecosistema innovador” español.
Mentalidad de zoco: Priorizar el interés particular (de un pariente, colega, amigo, partido o red clientelar) por encima del mérito o del potencial de un proyecto. La consecuencia práctica es el bloqueo: no se apoya, no se compra, no se invierte o directamente se obstaculiza a quien no forma parte del círculo. El criterio no es “¿esto funciona?” sino “¿esto me beneficia a mí o a los míos?”. El resultado es un mercado fragmentado en feudos donde la lealtad relacional sustituye a la competencia.
«¡Que inventen ellos!» La reacción de las empresas establecidas (prácticamente todo el IBEX 35 opera con esta lógica) consiste en proteger el modelo de negocio vigente y neutralizar cualquier amenaza emergente. No se trata solo de competencia legítima, sino de boicot activo: presión regulatoria, exclusión de proveedores, bloqueo de canales o simple rechazo a comprar a quien pueda cuestionar el statu quo. La innovación se tolera mientras no altere los equilibrios de poder ya consolidados.
Magos del ENISA & Powerpoint: Autodenominados emprendedores en serie que, en la práctica, reciclan el mismo capital a través de sucesivos proyectos financiados con préstamos participativos (frecuentemente al 50 %). Cuando el proyecto quiebra, ya han recuperado lo invertido, y más, vía sueldos, dietas y la propia estructura del préstamo sin aval. El siguiente proyecto está listo antes de que se cierre el anterior. El riesgo real lo asumen el contribuyente y los proveedores; el “emprendedor” opera con un riesgo limitado y un upside garantizado.
Coworking cargo cults: La afición desenfrenada de las administraciones por replicar la estética de la innovación: espacios industriales, mobiliario de diseño, cafeterías de especialidad y nombres en inglés. Se asume que, al imitar los signos externos, aparecerán automáticamente startups de éxito y brotará un Silicon Valley local. La misma lógica se aplica a parques tecnológicos, centros de investigación o institutos “de excelencia”. Se copia el contenedor y se ignora el contenido: talento denso, capital de riesgo real, tolerancia al fracaso y mercados abiertos. El resultado suele ser espacios bonitos, subvencionados y vacíos de proyectos que escalen.
El “ecosistema innovador” español no falla por falta de talento o de dinero público. Falla porque está diseñado para proteger a los de siempre: el zoco relacional, el IBEX que boicotea, los magos del ENISA que reciclan capital sin riesgo y las administraciones que montan coworkings esperando que brote un Silicon Valley por ósmosis.
(adjunto visible para usuarios registrados)
Mentalidad de zoco: Priorizar el interés particular (de un pariente, colega, amigo, partido o red clientelar) por encima del mérito o del potencial de un proyecto. La consecuencia práctica es el bloqueo: no se apoya, no se compra, no se invierte o directamente se obstaculiza a quien no forma parte del círculo. El criterio no es “¿esto funciona?” sino “¿esto me beneficia a mí o a los míos?”. El resultado es un mercado fragmentado en feudos donde la lealtad relacional sustituye a la competencia.
(imagen visible para usuarios registrados)
«¡Que inventen ellos!» La reacción de las empresas establecidas (prácticamente todo el IBEX 35 opera con esta lógica) consiste en proteger el modelo de negocio vigente y neutralizar cualquier amenaza emergente. No se trata solo de competencia legítima, sino de boicot activo: presión regulatoria, exclusión de proveedores, bloqueo de canales o simple rechazo a comprar a quien pueda cuestionar el statu quo. La innovación se tolera mientras no altere los equilibrios de poder ya consolidados.
(imagen visible para usuarios registrados)
Magos del ENISA & Powerpoint: Autodenominados emprendedores en serie que, en la práctica, reciclan el mismo capital a través de sucesivos proyectos financiados con préstamos participativos (frecuentemente al 50 %). Cuando el proyecto quiebra, ya han recuperado lo invertido, y más, vía sueldos, dietas y la propia estructura del préstamo sin aval. El siguiente proyecto está listo antes de que se cierre el anterior. El riesgo real lo asumen el contribuyente y los proveedores; el “emprendedor” opera con un riesgo limitado y un upside garantizado.
(imagen visible para usuarios registrados)
Coworking cargo cults: La afición desenfrenada de las administraciones por replicar la estética de la innovación: espacios industriales, mobiliario de diseño, cafeterías de especialidad y nombres en inglés. Se asume que, al imitar los signos externos, aparecerán automáticamente startups de éxito y brotará un Silicon Valley local. La misma lógica se aplica a parques tecnológicos, centros de investigación o institutos “de excelencia”. Se copia el contenedor y se ignora el contenido: talento denso, capital de riesgo real, tolerancia al fracaso y mercados abiertos. El resultado suele ser espacios bonitos, subvencionados y vacíos de proyectos que escalen.
(imagen visible para usuarios registrados)
El “ecosistema innovador” español no falla por falta de talento o de dinero público. Falla porque está diseñado para proteger a los de siempre: el zoco relacional, el IBEX que boicotea, los magos del ENISA que reciclan capital sin riesgo y las administraciones que montan coworkings esperando que brote un Silicon Valley por ósmosis.
Adjuntos
Archivo oculto para usuarios no registrados
