Reforestar con paguiteros: el coste oculto de 44.000 millones al año
Convertir a los dos millones de perceptores de pagas en brigadas forestales suena a solución de sentido común. Sin embargo, un cálculo rápido pone números a la utopía: alojamiento, manutención, material y supervisión dispararían el coste a 44.000 millones de euros anuales, según estimaciones basadas en un coste diario por persona de 100 euros. El Estado, quebrado, no puede permitírselo.
La cuenta de la vieja que nadie quiere hacer
Plantar árboles no es soltar gente con azadas. Requiere técnicos forestales, maquinaria, viveros, mantenimiento y vigilancia. Con 2 millones de trabajadores forzosos, la logística se convierte en un agujero presupuestario. A 100 euros por persona y día durante 220 jornadas laborables, el resultado supera con creces lo que se gasta actualmente en prestaciones. El argumento se vuelve contra quienes defienden la medida sin calcular.
El interés político de no hacer nada
Detrás de la inacción hay un cálculo electoral: los paguiteros son votantes cautivos. Obligarles a trabajar desgasta al gobierno y genera conflictos étnicos y de productividad, como demuestran las experiencias con trabajos comunitarios. Además, la reforestación choca con la narrativa climática: si los árboles capturan CO2, se desinfla la justificación para restringir coches y subir impuestos.
La alternativa ecológica: no hacer nada
Desde el punto de vista ecológico, los montes se regeneran solos. Las repoblaciones masivas, como las del franquismo (3 millones de hectáreas plantadas entre 1940 y 1975), se consideran hoy un vector de incendios por su mala planificación. Los defensores de la sucesión natural sostienen que intervenir solo acelera la degradación.
La pregunta que queda en el aire: si no se pueden poner a reforestar, ¿qué hacer con dos millones de personas que reciben una paga sin contraprestación? La respuesta, por ahora, es nada: sale más barato mantenerlos ociosos.
Debates relacionados en el foro