El incendio de Almería: poste abandonado, planta solar y mucho silencio
Las llamas que arrasaron más de 1.000 hectáreas en Los Gallardos (Almería) dejaron un saldo de víctimas extranjeras y una investigación que apunta a un poste eléctrico en desuso. La Guardia Civil encontró “evidencias claras de corriente” en el poste del bar Anita, abandonado desde 2009 y sin suministro contratado. Endesa y Red Eléctrica se desentienden: niegan responsabilidad mientras las pruebas señalan lo contrario. Sin embargo, los grandes titulares no preguntan qué hacía ese poste vivo ni por qué nadie lo desmanteló.
Un negocio fotovoltaico sobre las cenizas
Desde 2023, el Boletín Oficial del Estado recoge un proyecto de planta fotovoltaica justo en la zona incendiada. La coincidencia despierta suspicacias: ¿casualidad o planificación que se facilita con el fuego? Mientras el ministro Bolaños achaca la virulencia al cambio climático, los datos apuntan a una infraestructura eléctrica abandonada y a una falta de prevención que nadie quiere asumir. El coste de despejar la maleza y revisar postes obsoletos es ridículo comparado con la factura del incendio, pero las competencias se diluyen entre administraciones.
El relato climático como cortina de humo
Quienes cuestionan la versión oficial señalan que el discurso del cambio climático sirve para desviar la atención de las negligencias concretas: un restaurante fantasma que seguía consumiendo electricidad, una planta solar que se beneficiaría del suelo calcinado y unas víctimas que apenas aparecen en la prensa. La investigación judicial apenas avanza, y la Junta de Andalucía mira hacia otro lado. El silencio de los medios mainstream sobre el origen eléctrico del fuego tiene un precio político: justificar el “timoclimático”, como llaman algunos al marco que vincula cada desastre natural al calentamiento global.
El fuego se ha apagado, pero las preguntas siguen ardiendo. ¿Quién responde por el poste de Anita? ¿A quién beneficia un incendio en suelo apto para fotovoltaica? Hasta que la Guardia Civil no cierre el atestado, el humo no deja ver la realidad.