El viejo mito del victimismo judío vuelve a circular en los foros
¿Por qué reaparece cada cierto tiempo la acusación de que el pueblo judío explota una supuesta condición de víctima eterna? La pregunta circula hoy en foros, pero el mecanismo tiene siglos: señalar a un colectivo como beneficiario interesado de su propio sufrimiento. No es un debate histórico nuevo. Es un tropo viejo con ropa nueva.
La cita del Talmud que se repite sin contexto
El argumento suele apoyarse en una cita atribuida al Talmud (Sanhedrin, fol. 104) según la cual los judíos se exhortarían a «apoderarse de todo». Un participante replica que la cita es capciosa: se toma un texto religioso auténtico, se retuerce y se le añade una supuesta llamada colectiva al dominio absoluto. Ese supuesto plan secreto de dominación es, según sostiene, uno de los tópicos más reconocibles de la propaganda antisemita, no una prueba de nada. Quien la repite cree citar una fuente; en realidad recita un libreto.
Del Shylock de Shakespeare al chivo expiatorio
En el debate, otra parte del argumento tira de historia: la persecución y el exterminio del pueblo judío como base de una supuesta exclusividad. Otros participantes responden que reducir siglos de expulsiones, discriminación y matanzas a una estrategia de marketing victimista es invertir la carga de la prueba. La figura del chivo expiatorio —la del colectivo al que se culpa de las desgracias ajenas— no la inventaron precisamente las víctimas. La puso por escrito Shakespeare en boca de Shylock: si a un hombre le pican, sangra.
Al final, la acusación se muerde la cola: para sostener que alguien exagera su sufrimiento, primero hay que admitir que ese sufrimiento existió. Quien repite el tropo quizá no sepa que, al hacerlo, también lo está confirmando.