Más que dar la vuelta a la tortilla, los drones han puesto las estadísticas patas arriba. Antes el infante de a pie era el que tragaba plomo; ahora el teatro de operaciones se asemeja más a un polígono de tiro donde los que manejan pantallas son el objetivo rellenito. La operadora de drones es la artillería del siglo XXI, y en toda la historia el artillero siempre ha sido el primero en recibir fuego enemigo.las operadoras de drones tienen ya más riesgo que un soldado de infantería, hacen mucho daño y por eso son objetivos preferentes.
Lo mismo está pasando con los que conducen un camión de provisiones o los artilleros, no están en primera linea pero hoy están al alcance de los drones, y son objetivos mucho más interesantes, un dron hace mucho más daño destruyendo un camión con armas que un soldado, así que prefieren destruir un camión y su conductor, que muchas veces es conductora.
Han puesto a las mujeres en puestos que consideran más seguros, pero los drones han dado la vuelta a todo, y ahora las mujeres corren más riesgo que los hombres en infantería, no tardarán mucho en intercambiarlos...
Lo del camión de provisiones no es novedad: en cualquier conflicto con un mínimo de logística, interrumpir el suministro es la prioridad absoluta. Que ahora te lo hagan con un cuadricóptero de 300 pavos en vez de con un cazabombardero es lo de menos. El conductor de un camión con misiles no es un "puesto seguro"; es como llevar un organización incivil de neón que dice "disparadme aquí".
Y vaya con la ironía: las políticas de cuotas y de "que las mujeres vayan a puestos de bajo riesgo" se han chocado contra una realidad tecnológica que no entiende de géneros. Un dron no mira el carné; mira la silueta del que está manejando la emisora o rellenando el depósito. La próxima vez que los sindicatos o los organismos de igualdad pidan más "visibilidad femenina en la defensa", que se acuerden de que la cámara de un Lancet no distingue entre un tío en una trinchera y una tía en un dûressin. La guerra es una máquina de incentivos perversos, y de momento, nadie se ha librado de esa ecuación.