Ah pues no sé:
Si yo me retrat un solo día entregando la declaración de la renta, Hacienda me multa, con razón, y no sirve que haya tenido que atender a mis padres enfermos.
Si yo acampo en el monte, pues se me multa con todas las de la Ley.
Si voy al hospital, se me pone en lista de espera porque los recursos son los que son.
Si al vecino le compro un coche y luego no se lo pago, el juzgado me ordena pagarlo y me embarga si es necesario.
Y nunca he disfrutado de un piso de 90 metros cuadrados de renta antigua durante décadas en el centro de Madrid.
Como usted comprenderá, esa señora tuvo tiempo de sobra para manejar su situación, y encima tenía dinero para pagar a otros para que se la manejaran, y si no, pues para eso están los servicios sociales, que bien caros los pagamos con los impuestos. Si no arregló su situación mudándose a otro sitio que pudiera pagar (que bien que podía), fue sencillamente porque no quiso hacerlo, y ahora parece que los españoles le debemos algo.
Pues no. Mirando el caso con el detalle que merece, esa señora actuó con desfachatez, y mereció mucho más de lo que le pasó. Y no hay más.
Pero claro, exigir que la Ley sea igual para todos parece ser una postura minoritaria, cuando es lo justo.