La selección evita impuestos en las primas: el 'milagro' fiscal de la Eurocopa
La imagen de la unidad nacional alrededor de la selección española en la Eurocopa tiene sus sombras. Mientras las calles se llenan de banderas, los jugadores se aseguran de que sus primas no engrosen las arcas públicas. Según ha trascendido, los futbolistas no tributarán por los bonus de la Eurocopa, y la Real Federación Española de Fútbol ya diseñó un esquema para el Mundial: pagar los impuestos en Sudáfrica, donde la carga fiscal es menor. Una planificación que deja en evidencia las costuras del sistema.
El plan fiscal de Sudáfrica 2010, repetido en la Eurocopa
La noticia no es nueva pero ha resurgido con la actualidad del torneo. La selección, que celebra su pase a la final, tiene un historial de optimización fiscal. En el Mundial de Sudáfrica 2010, ya se aplicó un mecanismo para tributar las primas en el país sede, evitando el IRPF español. Esa práctica, aunque legal, choca con la narrativa de "todos a una" que envuelve al fútbol. Mientras la afición se moviliza masivamente para seguir al equipo, otros se preguntan por qué no hay la misma energía para exigir responsabilidades a la clase política. El contraste es evidente: la misma sociedad que se paraliza por un partido tolera que los millonarios del balón esquiven su contribución fiscal.
El coste de oportunidad de la fiebre futbolera
El debate trasciende lo fiscal. La movilización social que genera el fútbol no tiene parangón con la que suscitan otros asuntos públicos. Mientras unos celebran el triunfo deportivo, otros señalan la hipocresía de un país que se vuelca en un partido pero no en protestas políticas o sociales. La pregunta que flota es si esa energía colectiva podría canalizarse hacia causas de mayor calado, como la presión fiscal o la corrupción. De momento, el fútbol gana por goleada.
Al final, el dato que descoloca: mientras los ciudadanos celebran, los futbolistas juegan en una liga fiscal distinta. Y el debate, como el partido, se decide en los márgenes.