César Garrido: ¿murió realmente o fue una ficción digital?
Hace aproximadamente un año, la noticia del fallecimiento de César Garrido, conocido en el ecosistema de internet por sus historias de lujo y exotismo, recorrió ciertos círculos. Se publicó un obituario, su viuda compartió fotos de boda y las redes se llenaron de condolencias. Pero un sector de la comunidad digital nunca se lo tragó. Ahora, una nueva acusación reabre el caso: Garrido no habría muerto, sino que mantenía una cuenta alternativa activa.
Quién era César Garrido y por qué genera dudas
César Garrido, de 46 años, se presentaba como un trotamundos que vivía del póker, medía dos metros, rechazaba a modelos ucranianas y estaba casado con una mujer eslava. Su padre había levantado una cadena de autoescuelas en Cataluña, y Garrido habría malvendido el negocio para vivir de rentas. Sus detractores lo tildaban de «fantasma»: afirmaban que jamás salía de casa y que pasaba 18 horas diarias en foros. Sin embargo, tras anunciarse su muerte por infarto, los mismos críticos se vieron desarmados cuando apareció una esquela real y fotos de su viuda.
La acusación que no cesa
Un miembro especialmente persistente de la comunidad sostiene que la muerte fue simulada. Según su versión, Garrido habría creado una segunda cuenta para seguir participando en los debates sin levantar sospechas. El «descubrimiento» se produjo al detectar coincidencias en el estilo y la temática de los mensajes. Los defensores de la versión oficial contraatacan con una evidencia difícil de rebatir: la ausencia de Garrido en el hilo de la temporada del Real Madrid 2025-26, algo que jamás habría pasado si estuviera vivo.
Las pruebas enfrentadas
Por un lado, el obituario y el testimonio de la viuda, que incluso ha seguido publicando en redes. Por otro, las contradicciones en la vida que Garrido relataba: se decía jugador de póker pero nunca habló de ello, aseguraba estar casado con una ucraniana pero no lo había mencionado hasta que la muerte lo reveló. Quienes defienden la muerte real señalan que el acusador actúa por envidia: al descubrir que Garrido tenía una vida más interesante de lo que aparentaba, no soportó la humillación.
Un misterio sin resolver
El caso lleva casi un año abierto, pero ni las pruebas de la muerte logran disipar todas las sospechas, ni los escépticos consiguen demostrar que sigue vivo. Mientras unos ven un montaje rocambolesco, otros recuerdan que en internet ya ha habido muertes falsas antes. La viuda, mientras tanto, sigue adelante con su vida. Y Garrido, si está muerto, no lo desmiente.