Más IMV o más control? La paradoja del nuevo plan del INSS
¿Qué sentido tiene ampliar el Ingreso Mínimo Vital a casi un millón de nuevos beneficiarios mientras se endurecen las condiciones de acceso hasta lo kafkiano? Según fuentes que asistieron a una reunión informativa del INSS, el organismo ha alcanzado acuerdos con la AEAT y el INE para acceder en tiempo real a los datos de empadronamiento y unidad de convivencia. Pero la clave está en el nuevo documento exigido: un empadronamiento histórico colectivo diacrónico que muchos ayuntamientos ni siquiera expiden. El resultado es una contradicción aparente: por un lado, se regularizará a casi un millón de personas sin historial de cotización ni patrimonio; por otro, se les engancha a una maquinaria burocrática diseñada para filtrar y retener.
El empadronamiento imposible
El certificado de empadronamiento histórico ya figuraba en la solicitud oficial, pero el nuevo giro exige un documento municipal que acredite día a día la composición de la unidad de convivencia. En la práctica, eso obliga a los solicitantes a gestionar un trámite que muchos consistorios no pueden (o no quieren) emitir. Mientras, el INSS presume de tener acceso directo a Hacienda y al INE para cotejar en tiempo real. La pregunta es obvia: si ya tienen los datos, ¿por qué pedir un papel que ni existe?
¿Regularización masiva o control masivo?
La paradoja tiene lecturas encontradas. Quienes ven un diseño deliberado apuntan a que el verdadero objetivo no es pagar menos, sino tener atados a millones de personas a un sistema de gestión perpetua: papeleos, cursos, trabajos comunitarios. La dependencia del modelo, lejos de eliminarse, se profundiza. Hay quien recuerda que los módulos de inserción e inclusión del IMV aún no se han desarrollado, a pesar de haber sido anunciados en su creación. La burocracia, esa vieja conocida, se convierte en la argamasa de un nuevo clientelismo de Estado.
Y mientras, el Palantir de turno espera: "Enchúfame a Palantir y dame el IMV", clamaba un afectado con ironía. Porque si el problema es la falta de datos fiables, la solución no es otro papel. Pero en la España del INSS, el papel siempre gana.