Lavrov avisa de que una guerra con Europa «sería muy corta»
Rusia no tiene intención de atacar Europa. Lo dijo Lavrov, con una advertencia pegada detrás: si Europa, que habla a diario de prepararse para una guerra contra Rusia, ataca la Federación Rusa, entonces «será una guerra completamente diferente, y será muy corta».
Alemania planifica ya la llegada masiva de víctimas
Mientras Moscú niega intenciones ofensivas, Alemania se prepara para lo contrario. Los hospitales alemanes han empezado a planificar la llegada masiva de víctimas ante un posible ataque ruso, según un tuit de elEconomista.es difundido en el foro. El contraste es el nudo del asunto: Rusia sostiene que no atacará; Alemania se prepara como si fuera a hacerlo. Y en esa asimetría —un lado que promete no moverse, otro que se blinda— se cuece buena parte de la tensión.
Lukashenko y el eje que nadie menciona
El presidente bielorruso, Lukashenko, añadió otra capa al relato en un tuit difundido en el foro: «If Europe and Russia would unite, there would be a power stronger and more terrible than China». Una hipótesis sin recorrido político real en el corto plazo, pero que revela la incomodidad de quien mira el tablero desde la frontera y calcula qué pasa si el eje se parte por otro lado.
EEUU, el actor ausente del discurso
Entre las lecturas de los participantes, una sostiene, sin aportar pruebas, que Washington es quien está en guerra con Rusia y que, sin EEUU, no habría conflicto Europa-Rusia: un punto que el discurso de Lavrov, según esa tesis, omite a propósito. Otra intervención apunta a que Rusia no gana nada importante con una guerra contra Europa. Rusia se anexionaría, según otro participante, una población endeudada hasta la médula; Europa reinaría sobre ruinas y radiación en el escenario más sombrío. Ninguna de estas versiones invita al optimismo.
Qué pasa con Ucrania mientras tanto
El fondo de todo esto es la guerra en Ucrania, que, a juicio de un participante, se está alargando demasiado. Ahí está la paradoja que nadie resuelve: la potencia que promete una guerra relámpago no cierra la que tiene abierta.
Si el escenario que describe Lavrov llegara a producirse, la duración que augura —«muy corta»— depende enteramente de quién dé el primer golpe y con qué. Nadie en el tablero parece dispuesto a comprobarlo. Y esa, probablemente, es la única garantía que hoy sostiene la paz.