Ni Don Juan ni Juanillo.Para mí no hay ningún dilema, hay que cumplir las normas de tráfico en cualquier circunstancia.
Es un coche particular, no un vehículo de emergencias con sirenas y un conductor entrenado para conducir más rápido de lo normal, así que a cumplir las normas.
Se puede tocar el claxon y sacar un pañuelo por la ventanilla si se quiere para que los demás conductores se aparten (que tampoco estarían legalmente obligados como en el caso de una ambulancia), e incluso pasarse un poco de la velocidad máxima de la vía si las circunstancias lo permiten, pero nada más.
Ya bastante privilegio tiene de poder llevar a su hija en un coche al hospital, mucho más rápido de lo que sería normal por otros medios, como para andar jugando con la vida de los demás.
Ante una gran urgencia creo que TODOS entendemos que una persona con sangre en las venas y unos mínimos de empatía y responsabilidad, cogerá toda norma de tráfico arbitraria, absurda e innecesaria y la ignorará.
Un ejemplo... entre mi casa y los hospitales más cercanos, que están ambos a unos 10 kms, hay toda una concatenación de semáforos absurdos sincronizados para regular la prioridad entre calles con gran visibilidad y que la mayor parte del tiempo apenas tienen tráfico. Esos cruces podrían perfectamente estar regulados casi todo el tiempo con una simple prioridad para la vía principal pero no... se te ponen rojos para que no pase nadie uno, después el siguiente y así todos.
De normal voy a los 50 de rigor y me los voy encontrando en rojo uno tras otro, pero en una urgencia me pongo a 65-70 (es una avenida MUY ancha a menudo con poco tráfico por la zona y casi ningún peatón) y los paso todos verdes del tirón (que es lo que hace la policía casi siempre sin que vayan de urgencia...); están así de mal regulados, a propósito para ralentizar la marcha y convertir en 5 minutos lo que se podría hacer en 2 con seguridad.
En una urgencia respetar esa regulación de los 50 y los rojos es absurdo. En ese caso se incumple la norma, no se hace daño a nadie y todo el mundo lo entendería si se hace con la debida precaución y cuidado, como se le exige a los vehículos prioritarios, ni más ni menos.
Otra cosa es esa de ponerse a 230 por hora por una autopista (habría que saber cómo y dónde...), o a 80 por calles estrechas sin visibilidad como otros han hecho o saltarse prioridades en modo kamikaze. Hay niveles, hay formas y formas. Hay maneras y maneras de saltarse las normas. No es lo mismo saltarse con cuidado ese STOP puesto donde por velocidades y visibilidad lo que debió poner era un CEDA que entrar a 90 sin mirar en un cruce.
Todos entendemos que, ante determinadas circunstancias, se vulneren las normas de tráfico. Lo que ya es más discutible es que se vulnere el más elemental respeto por la vida de los demás.
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