Ceuta mira al toro de Osborne que perdió en 1984
¿Vuelve el toro de Osborne a Ceuta? Es la pregunta que lleva días rodando por redes sociales desde que se recuperó la historia de la figura que coronó el Monte Hacho entre 1974 y 1984, cuando se instaló con la autorización del último Ayuntamiento franquista a una distribuidora local de bebidas jerezanas. Cuatro décadas después de su retirada, hay quien pide devolverla al paisaje de la ciudad.
El mapa de los 92 supervivientes
El emblema publicitario fue un despliegue masivo y hoy es una especie en peligro. Entre 1957 y 1960 se colocaron más de 500 toros en todo el país. Ahora quedan 92. Andalucía conserva 24; Castilla-La Mancha y Castilla y León, 14 cada una; la Comunidad Valenciana, 11, y Aragón, 6. Madrid y La Rioja se quedan en dos. Cataluña, País Vasco, Murcia y Canarias no suman ninguno, y el País Vasco retiró su último ejemplar hace poco.
En Canarias hubo toros en El Goro, Ingenio, Tacoronte o el aeropuerto de Los Rodeos. El último se despidió en Telde, sobre el campo de golf El Cortijo. Ceuta no figura en ningún recuento actual. Melilla sí conserva el suyo.
Patrimonio emocional, nostalgia y algo más
Hay quien lee la propuesta como defensa de un patrimonio sentimental sin más recorrido. Otros la despachan como nostalgia publicitaria de una marca que ya no necesita vallas. Y una tercera corriente enreda la chapa con el debate sobre los símbolos identitarios y la convivencia en la ciudad: el cruce que más ruido genera y menos datos aporta.
Conviene recordar lo obvio: el toro es hierro recortado, no un proyecto de ciudad. Un toro de chapa sobre una montaña no arregla nada ni molesta a nadie. Lo llamativo es que en España hasta el hierro acaba votando.