Madring arranca con un accidente grave y el fantasma de Montmeló
Montmeló ha visto morir a siete personas en casi dos décadas de competición. Madring, el nuevo trazado madrileño, no ha completado ni una temporada y ya ha sufrido su primer accidente grave, con un coche en llamas sobre el asfalto. La comparación no es cómoda para nadie: el histórico catalán arrastra un historial fúnebre que el proyecto madrileño todavía no iguala, pero la duda sobre si su diseño es seguro o directamente temerario ya está encima de la mesa.
La cuenta que Montmeló nunca quiso contar
El Circuit de Catalunya acumula una lista que ningún organizador presume de exhibir. Rubén Torres, en octubre de 2006, y Carlos Vargas, de 37 años, que falleció en el Hospital de Granollers en 2007, abren la serie. Le siguen Luis Salom (enero de 2016), Enric Saurí (julio de 2017), Andreas Pérez (junio de 2018) y el motociclista Aurelio Martínez (julio de 2019), todos en pruebas de velocidad o en las 24 Horas. La última, en abril de 2024, no fue de un piloto: murió el jefe de un equipo en un accidente dentro del propio paddock.
Muros, comisarios y vecinos con el sonómetro
En Madring la discusión va por otros derroteros. Hay quien advierte de que el trazado acumula demasiados muros y de que el coche de seguridad pasará más tiempo en pista que los propios monoplazas, con pocas opciones de adelantamiento. Enfrente, el argumento de que Baku o Las Vegas son igual de extremos y no han registrado siniestros. Y de fondo, el ruido: se sostiene que las protestas vecinales y la presión urbanística pesarán más en el futuro del circuito que cualquier informe técnico.
El trazado madrileño aún no ha cobrado ninguna vida. Tampoco Montmeló empezó siendo un cementerio. ¿Cuántas temporadas hacen falta para saber si Madring es peligroso de verdad o solo joven?