El momento en que Sánchez saca la calculadora de inmigrantes a Europa
La frase corre como la pólvora: “A vosotros os entran más inmigrantes que a mí”. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha decidido responder a las críticas de Bruselas sobre política migratoria con una comparación directa. No es una salida de tono cualquiera; es la constatación pública de que la lectura de los flujos migratorios en Europa es un campo de minas. Quienes defienden al presidente sostienen que España soporta una presión desproporcionada con los datos reales sobre la mesa. Quienes le atacan aseguran que cuenta solo lo que le interesa.
Las cifras que faltan
El asunto ha sacado a relucir un número que no aparece en las comparecencias oficiales: 234760. La cifra, que circula como argumento, se contrapone a las imágenes de Ceuta y a las llegadas que se producen cada día. El problema, apuntan varios análisis, es que esa estadística no incluye lo que entra por Barajas. El aeropuerto de Madrid, con sus “turistas”, dejaría en la irrelevancia lo que se ve en la frontera sur. Y la regularización aprobada por el Ejecutivo, sumada a la reagrupación familiar y a la conocida como “ley de nietos”, dispararía el cómputo total hasta millones.
La reacción en Europa
En Bruselas, la respuesta no se hace esperar. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aparece de nuevo como escudo natural de Sánchez. Pero no es la única lectura. Hay quien recuerda que el resto de los socios comunitarios solo ven las imágenes de una “invasión” y a sus gobiernos protegiéndose de una España que consideran fallida. El sarcasmo de las redes, entre tanto, señala que España doblaría su población en diez años por las vías de entrada que él mismo describe. Una exageración, pero con un fondo: el control real de los flujos es un agujero negro.
Si algo ha demostrado este episodio es que la calculadora de Sánchez no cierra en público. Y si la tendencia continúa, los próximos datos oficiales serán recibidos con más escepticismo que credibilidad. Veremos si el presidente se atreve a abrirla del todo. Lo dudamos.