La parodia de los Backstreet Boys que incomoda a sus fans
Hay vídeos que envejecen fatal y grupos que parecen congelados en el tiempo. La última actuación de los Backstreet Boys ha corrido como la pólvora, y no precisamente por su calidad. Circulan memes que los comparan con caretas de plástico, con ancianos disfrazados o con una parodia hecha por actores. La realidad es más simple: la boy band lleva décadas a la espalda y el filtro de la nostalgia no perdona.
Parece que llevan todos máscaras de plástico, dicen unos. Frente a eso, hay quien responde con sentido común: todo el mundo envejece, y no es ningún crimen. La cuestión no es estética, es de mercado. Porque a pesar de los estragos del tiempo, el grupo sigue llenando estadios y cantando en directo, aunque con la ayuda de pistas pregrabadas para coros y voces dobladas. Ese matiz técnico importa: son ellos, con su coreografía, pero el directo ya no es tan limpio como hace treinta años.
El negocio de una nostalgia que no pide perdón
Las giras nostálgicas son uno de los mejores negocios de la industria musical. Los veteranos no solo llenan: venden merchandising a precios de coleccionista y entradas que se agotan sin necesidad de estrenar nada nuevo. Un sector sostiene que, en el escenario, los Backstreet Boys le pegan un repaso a las estrellas actuales del reguetón. Otro responde que todo eso es humo: el público va a ver un recuerdo, no un concierto.
La sombra que no se apaga
La otra cara no se puede eludir. Contra uno de sus integrantes han pesado acusaciones de índole sensual, y el quitarse la vida de su hermano sigue rodeado de preguntas sin respuesta. Nada ha quedado probado en sede judicial, pero la sospecha planea sobre cada reencuentro y empaña esa hermandad que todavía exhiben.
La nostalgia tiene memoria selectiva, pero no infinita. La próxima gira llenará, casi seguro. La duda es cuándo el público empezará a ver el espectáculo como lo que algunos ya llaman: una parodia de sí mismos.