La Ertzaintza pide controlar las salidas si se denuncia un pinchazo
Agosto de 2022.
La Ertzaintza pide a las discotecas vascas que controlen las salidas si una clienta denuncia un pinchazo. Para los participantes en el debate, la instrucción coloca a un portero en el primer eslabón de una retención colectiva: nadie abandona el local hasta que llega la patrulla. La consigna, recogida por la prensa regional, se extiende además a los
«recintos festivos», lo que multiplica los escenarios posibles. La ley, en cambio, no acompaña esa petición.
¿Puede un portero impedir que salga un cliente?
No. El personal de seguridad de un local puede denegar la entrada a quien llega ebrio, drogado o violento, pero no tiene potestad alguna para retener a nadie cuando no hay un delito demostrado. Su margen se limita a avisar a la policía. La retención forzosa corresponde en exclusiva a los cuerpos policiales, y una sala de fiestas no es una comisaría. De ahí el nudo del asunto: al trasladar esa función al ocio nocturno, la administración traslada también la responsabilidad de un cierre coactivo que el propio local no puede ejecutar. La discoteca que bloquea la puerta asume un riesgo jurídico que nadie le cubre.
De Lloret de Mar al Reino Unido: el mismo protocolo
El esquema no es exclusivo del País Vasco. En Lloret de Mar los registros se han intensificado a las puertas de los locales: se identifica a los jóvenes, se pide el DNI y se rebusca en mochilas y bolsillos. Cuando una joven pide ayuda porque cree haber sufrido un pinchazo, el protocolo pasa por cerrar las salidas sin levantar alarma. En el Reino Unido, dos personas dijeron haber notado un pinchazo y la policía retuvo al público de una discoteca durante dos horas. Resultado: cero detenciones. En Barcelona, personal de seguridad registró a un joven a las puertas de una discoteca.
Denuncias sin rastro: los números no cuadran
Los partes no encuentran ni la marca en la piel. En las fiestas de Xanisteban, varias jóvenes sospecharon haber sido pinchadas y solo una terminó denunciando; los sanitarios que atendieron al resto no hallaron indicio alguno. En otro episodio, una denunciante fue examinada en la zona señalada y no se observó rastro. El recuento añade ruido: tres denuncias, cada una con una droga distinta, lo que complica sostener un modus operandi común. En Castellón se contabilizaron cinco casos, cuatro en Valencia y uno en Alicante, sin indicios de uso de droga ni de delito sexual. No constan detenciones de presuntos pinchadores.
- Castellón: 5 casos
- Valencia: 4 casos
- Alicante: 1 caso
El precedente del confinamiento
El argumento de fondo no es nuevo. En el hilo se recuerdan precedentes en la misma comunidad en años previos: el toque de queda, el confinamiento municipal o la ley autonómica de pandemias, que un participante tacha de ilegales. Hay quien ve en el cierre de locales una pieza más de esa lógica de castigo colectivo: si una persona afirma algo, responde todo el grupo. En el hilo se cifra la abstención vasca en torno al
49%, unos 800.000 votantes que no acuden a las urnas; unos lo leen como desafección y otros como simple resignación. En Bera, un forero compara a un colectivo feminista y a una comisión festiva con una caza de brujas.
El pinchador que no se queda a esperar
Aquí se atasca el razonamiento. Quien pincha a alguien con una aguja lo primero que hace es deshacerse del objeto. Cerrar las puertas no añade nada a la investigación: solo retiene a cientos de personas sin relación con el caso. Y suma un riesgo. Un local con la salida bloqueada y gente que quiere marchar es un escenario de pánico, con precedentes conocidos en espacios de ocio. Nadie ha explicado qué se gana reteniendo a los presentes, ni cómo se identifica a un autor del que no queda rastro material. Tampoco se ha aclarado cuántas patrullas harían falta por sala en una comunidad que, según se apunta en el hilo, arrastra escasez de efectivos.
Sin detenciones confirmadas y denuncias sin rastro visible, la medida protege antes el relato que a las posibles víctimas. Y deja una pregunta incómoda: si el protocolo se activa con la sola palabra de cualquiera, ¿qué impide que el próximo cierre sea una broma, un error o un simple alfiler caído en la pista?