OTAN vs BRICS: la batalla que no es lo que parece
Hace más de dos años, cuando el tablero geopolítico aún no mostraba las grietas actuales, explotó un debate que sigue resonando: ¿quién ganará en la pugna entre la OTAN y los BRICS? La pregunta, aparentemente sencilla, oculta un error de categoría que muchos cometen. La OTAN es una alianza militar. Los BRICS, un foro económico. Pero en un mundo donde el poder se mide en recursos, población y capacidad de producción, la comparación tiene más sentido del que parece.
La confusión entre lo militar y lo económico
Uno de los primeros puntos que salta a la vista es la mezcla de categorías. Mientras algunos reducen el pulso a “OTAN vs BRICS”, otros señalan que el verdadero enfrentamiento es entre el FMI y los BRICS, o entre Estados Unidos y China. La OTAN, como estructura militar, no compite directamente con una asociación económica. Sin embargo, la realidad es que detrás de la OTAN está Estados Unidos, y detrás de los BRICS, China y Rusia. El debate de fondo no es sobre ejércitos, sino sobre hegemonía global.
Recursos frente a dólares
Desde el lado de los BRICS, se esgrimen argumentos contundentes: disponen de recursos naturales, alimentos, población y capacidad de fabricación. China y Rusia, además, no son mancos en tecnología. “Si Occidente quería ganar esta guerra, debería haber sucedido en los 80/90 como máximo”, se afirmó. Por otro lado, el control de las instituciones financieras internacionales (FMI, Banco Mundial) sigue en manos occidentales, pero las élites financieras no van a renunciar a hacer negocios con la parte del mundo que crece. Los BRICS “comieron piedras durante mucho tiempo”, pero ahora tienen con qué negociar.
El factor Trump y la disolución de la OTAN
Un elemento que atraviesa el debate es la crisis interna de la OTAN. Las amenazas de Trump a sus propios aliados han llevado a algunos a sostener que “la OTAN prácticamente no existe”. La percepción de que Estados Unidos ha pasado de sus aliados y que cada uno va por libre cambia las reglas. “Disuelta la OTAN, no hay dos bloques –ganarán los más fuertes individualmente– EEUU y China básicamente son los que van a decidir sobre los demás”, se argumentó. Esto apunta a un escenario multipolar donde las alianzas pierden peso frente al poder individual.
Los costes de la ruptura
Las previsiones más sombrías apuntan a que nadie gana. “Ganan los frotamanos, perdemos el populacho de ambos bloques”, resumió un participante. La ruptura de la globalización –si Estados Unidos deja de garantizar el comercio marítimo con sus siete flotas– golpearía con especial dureza a los BRICS, que dependen más de las rutas oceánicas. La autarquía que conllevaría un conflicto prolongado es difícil de sostener en sociedades globalizadas. La idea de que “el mundo” es quien gana suena a utopía, pero refleja el deseo de que el conflicto no estalle.
Conclusión: un juego de suma cero
El debate sigue abierto. La dialéctica OTAN vs BRICS es una simplificación. El verdadero pulso es entre dos modelos de organización del poder global: uno basado en alianzas militares y financieras, otro en soberanía de recursos y peso demográfico. Mientras las élites financieras no renuncien a hacer negocio en todas partes, la guerra no será total. Pero si la globalización se rompe, las consecuencias las pagarán los de siempre. ¿Quién ganará? Quizá la pregunta correcta es si alguien puede permitirse ganar.