El responsable de Transportes se ve liderando el PSOE tras Sánchez
El responsable de la política ferroviaria ha abierto la puerta a suceder a Sánchez al frente del PSOE, con el relevo situado al final de la próxima legislatura. No es solo una declaración: es el primer movimiento público de quien, dicen, ya se ve en la Moncloa. El problema es que arrastra un accidente de tren con 46 muertos y una gestión de la información que no invita a la confianza.
Los números no le acompañan. Se le atribuye haber sostenido que el tramo de Adamuz estaba renovado íntegramente con 700 millones de euros. Luego la cifra se cayó a 189 millones, y se supo que solo se sustituyeron elementos de 110 desvíos. Además, calificó de «bulo» la información publicada sobre el estado del carril. Son las cuentas de la casa, y en política de infraestructuras las cuentas de la casa valen votos.
Hay una corriente que da su candidatura por muerta antes de nacer. Pero la otra corriente es más cruda: el votante del PSOE vota a las siglas, no al candidato. Una escoba o un cubo de basura como cabeza de lista seguiría sacando ocho millones de votos. Si eso es cierto, el responsable de Transportes puede aspirar al liderazgo sin necesidad de explicar nada, y esa es la mejor noticia para su ambición.
El dato que descoloca es el 189. Prometieron 700, reconocieron 189 y aún hay quien quiere presidir el partido. La pregunta no es si Sánchez se irá al final de la legislatura, sino si alguien más decide que la sucesión tenga sentido. De momento, no hay respuesta.