La Complutense, un estercolero entre pintadas y política
La Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid aparece en varios tuits con paredes cubiertas de pintadas y suciedad. La imagen, difundida en redes, muestra un edificio deteriorado que algunos comparan con un «garito comunista» y otros con un narcopiso. El debate no es solo estético: para muchos, refleja el estado de la educación pública y el tipo de políticos que se forman allí.
¿Es normal que una universidad pública esté así?
No, no es normal. Al menos, no debería serlo. Las imágenes muestran paredes desconchadas, pintadas por doquier y un ambiente que algunos describen como insalubre. «He visto reportajes de Callejeros en narcopisos con mucho mejor cuidado», dice un participante. La comparación no es gratuita: la suciedad y el abandono se han convertido en el símbolo de un centro que, según varios mensajes, lleva décadas siendo un «estercolero podemongas». La crítica no distingue entre izquierdas y derechas: hay quien reconoce que se puede ser de izquierdas sin maltratar la universidad.
El estado de las facultades: más que suciedad
El problema no son solo las pintadas. Varios mensajes señalan que el interior de las facultades está forrado de carteles con proclamas progresistas y comunistas. «La última vez que pasé por allí había gente acampada protestando por lo de Palestina», recuerda un participante. Otro añade que hace años ya se veía una pintada enorme que decía «No pasarán». La universidad se ha convertido en un espacio de activismo permanente, y eso, para algunos, explica el deterioro. La responsabilidad, dicen, es del decano y del rector, pero nadie se atreve a sancionar a los violentos.
¿Qué se enseña en Ciencias Políticas?
La facultad de Ciencias Políticas es el lugar donde, según algunos, se forman los futuros políticos que gobernarán España. Pero no todos los futuros políticos salen de ahí. Un mensaje apunta que los «futuros políticos» de verdad no estudian Políticas: su ciclo vital es afiliarse a las juventudes del PP o del PSOE, ser concejal mientras estudian Derecho y acabar de ministro por cuota. La crítica es doble: por un lado, se cuestiona la utilidad de la carrera; por otro, se denuncia que los que realmente mandan no pasan por esas aulas.
La universidad como reflejo de España
Para muchos, lo que ocurre en la Complutense es un reflejo de lo que ocurre en España. «El zurderismo enmierda cerebros igual que enmierda inmuebles», resume un mensaje. Otros van más allá y piden cerrar el centro por adoctrinamiento. La discusión deriva hacia la política general: se critica el gasto público en universidades, se pide que la derecha tome las universidades y eche a los «funcivagos», y se acusa a los estudiantes de ser «hijos de papá» que se hacen los marxistas sin haber trabajado nunca. La universidad se convierte así en un campo de batalla cultural.
El debate sobre el estado de la Complutense no es nuevo. Lleva años sobre la mesa. Lo que quizá sea nuevo es la intensidad con que se mezcla la crítica estética con la política. ¿Es la suciedad un síntoma de algo más profundo o solo un detalle sin importancia? La pregunta sigue sin respuesta.