El tropiezo de Feijóo en el Congreso que Sánchez convirtió en humillación
En política, un minuto de silencio puede valer más que una hora de discurso. El líder de la oposición lo comprobó en directo cuando, en plena intervención sobre la película que se rodará sobre el gobierno de Sánchez, se enredó con una palabra y pronunció un ininteligible «A-NO-TOP». La presidenta del Congreso le cortó el micrófono por tiempo, y Sánchez no desaprovechó la ocasión para mofarse de él, señalando que no es un buen parlamentario.
Un error que se convierte en símbolo de la debilidad opositora
El incidente, ocurrido en el pleno del Congreso, ha sido interpretado como la imagen de una oposición sin mensaje y sin reflejos. Hay quien sostiene que la oposición actual es una «no-oposición», incapaz de hacer sombra a un presidente que, con todo, no convence a nadie que no sea sectario. La burla de Sánchez, en ese sentido, sería el broche a una sesión donde la superioridad del Gobierno se impuso sin apenas resistencia.
¿Teatro o incompetencia?
No falta quien ve en este episodio una coreografía pactada: dos partidos que se necesitan mutuamente para mantener el espectáculo, con el ciudadano de espectador. La teoría de la «función» política, en la que ambos bandos representan un papel, cobra fuerza cuando se observa la facilidad con la que se pasa de la confrontación al aplauso. Pero también hay quien recuerda que Feijóo, en privado, no es tan torpe, y que el error puede ser simplemente eso: un error.
¿Hasta qué punto un simple tropiezo verbal puede definir la percepción de un líder? La pregunta queda abierta.