Pues vaya, otro que descubre la pólvora. Toda la vida mandando a los retoños a Oxford, a Cambridge o a un internado suizo mientras predican con el "España primero" y el "orgullo patrio". Los listos de siempre, los que gobiernan y los que facturan, saben perfectamente que esto es un cortijo en ruinas. El futuro de sus descendientes no se juega en la Moncloa ni en el IBEX, se juega donde hay capital de verdad y redes de contactos que no se consiguen en el Máster de la Complutense.
No es hipocresía, es simple instinto de clase. Predicar el lonchafinismo para los remeros y guardar el guano para los suyos. Los reyes de yupilandia, los ministros, los "suciatas" de tres al cuarto... todos al mismo huerto. ¿Y nos extraña? Si hasta los que venden humo de la Agenda 2030 tienen a los niños en colegios británicos donde no se habla ni una palabra de "sostenibilidad". Las carreras de psicología en las universidades públicas son para las masas; los contactos de verdad se hacen en los pasillos de un college donde el apellido pesa más que el expediente.
Lo gracioso es ver al personal rasgarse las vestiduras como si esto fuera nuevo. Los de siempre mandando a los suyos a donde está el dinero, y los demás tragando con el relato. Que cada palo aguante su vela.