machinaexdeus
Madmaxista
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La Zoia Chauchescu hispánica.
Ejque son clavaditos.
El amo de la tesis doctoral escrita por otra.
La catedrática semianalfabeta.
Las cámaras ocultas en las saunas.
Veraneando a cuerpo de rey en el palacio de La Mareta.
El hermanísimo que no da un palo al agua.
Y el respaldo de sus votantes.
la población rumana era muy crítica con los Ceaucescu, no solo con el matrimonio sino con toda la familia. El patriarca tenía todos los rasgos de un dictador de opereta. Se hacía llamar “Genio”, vivía rodeado de aduladores, sus obras completas en varios tomos se encontraban en todas las librerías del país y no se cansaba de inaugurar exposiciones en las que todas las piezas representaban su imagen o loaban sus logros como estadista.
Por su parte, su esposa Elena Petrescu era un miembro destacado del Partido Comunista, ocupaba una de las tres vicepresidencias suplentes del Consejo de Ministros, era presidente del Consejo de Estado para la Ciencia y la Tecnología y tenía una vasta obra científica que, como todo el mundo suponía, no había escrito ella. Por si no fuera suficiente, se comentaba que Elena se dedicaba a grabar a los diplomáticos y funcionarios en sus dormitorios para, posteriormente, ver las imágenes con objeto de, y aquí las versiones difieren, solazarse en la intimidad, chantajear a los implicados o humillarlos proyectando las películas ante otros camaradas.
Los descendientes de los Ceaucescu tampoco les iban a la zaga a sus padres. Valentín, Zoia y Nicu disfrutaban de una vida rodeada de lujo, comodidades y habían heredado parte del poder familiar. Nicu, por ejemplo, había sido nombrado líder de las juventudes comunistas rumanas, lo que no impidió que continuase con su vida de playboy. Amigo de las juergas y las bromas pesadas, se contaba que su desmedido gusto por el alcohol le había llevado a cometer más de una astracanada como orinar sobre una bandeja de ostras durante una fiesta oficial.
Mientras la familia gobernante disfrutaba de esa vida de comodidades, la población no solo vivía en la miseria, sino que veía cómo se le imponían medidas delirantes que, según las autoridades, tenían como objetivo remontar esa época de recesión.
A partir de ese momento, el interés por el matrimonio decayó hasta que, en 2016, Nicolae y Elena volvieron a estar de actualidad por la decisión del gobierno rumano de abrir al público el palacio de la primavera, la residencia presidencial construida a principios de los 60 en Bucarest.
este complejo de más de 4.000 metros cuadrados y 80 habitaciones, varias de las cuales están decoradas con mármoles, espejos de Murano y maderas nobles. El lugar también posee una piscina exterior, otra interior decorada con impresionantes mosaicos, una sala de cine, otra para escuchar música, un salón de belleza y masajes, un jardín tropical de interior, un parque y un búnker.
una encuesta realizada en 2015 afirmaba que un 40% de los rumanos votaría a Nicolae si se presentase a unas elecciones presidenciales.
Ejque son clavaditos.
El amo de la tesis doctoral escrita por otra.
La catedrática semianalfabeta.
Las cámaras ocultas en las saunas.
Veraneando a cuerpo de rey en el palacio de La Mareta.
El hermanísimo que no da un palo al agua.
Y el respaldo de sus votantes.
la población rumana era muy crítica con los Ceaucescu, no solo con el matrimonio sino con toda la familia. El patriarca tenía todos los rasgos de un dictador de opereta. Se hacía llamar “Genio”, vivía rodeado de aduladores, sus obras completas en varios tomos se encontraban en todas las librerías del país y no se cansaba de inaugurar exposiciones en las que todas las piezas representaban su imagen o loaban sus logros como estadista.
Por su parte, su esposa Elena Petrescu era un miembro destacado del Partido Comunista, ocupaba una de las tres vicepresidencias suplentes del Consejo de Ministros, era presidente del Consejo de Estado para la Ciencia y la Tecnología y tenía una vasta obra científica que, como todo el mundo suponía, no había escrito ella. Por si no fuera suficiente, se comentaba que Elena se dedicaba a grabar a los diplomáticos y funcionarios en sus dormitorios para, posteriormente, ver las imágenes con objeto de, y aquí las versiones difieren, solazarse en la intimidad, chantajear a los implicados o humillarlos proyectando las películas ante otros camaradas.
Los descendientes de los Ceaucescu tampoco les iban a la zaga a sus padres. Valentín, Zoia y Nicu disfrutaban de una vida rodeada de lujo, comodidades y habían heredado parte del poder familiar. Nicu, por ejemplo, había sido nombrado líder de las juventudes comunistas rumanas, lo que no impidió que continuase con su vida de playboy. Amigo de las juergas y las bromas pesadas, se contaba que su desmedido gusto por el alcohol le había llevado a cometer más de una astracanada como orinar sobre una bandeja de ostras durante una fiesta oficial.
Mientras la familia gobernante disfrutaba de esa vida de comodidades, la población no solo vivía en la miseria, sino que veía cómo se le imponían medidas delirantes que, según las autoridades, tenían como objetivo remontar esa época de recesión.
A partir de ese momento, el interés por el matrimonio decayó hasta que, en 2016, Nicolae y Elena volvieron a estar de actualidad por la decisión del gobierno rumano de abrir al público el palacio de la primavera, la residencia presidencial construida a principios de los 60 en Bucarest.
este complejo de más de 4.000 metros cuadrados y 80 habitaciones, varias de las cuales están decoradas con mármoles, espejos de Murano y maderas nobles. El lugar también posee una piscina exterior, otra interior decorada con impresionantes mosaicos, una sala de cine, otra para escuchar música, un salón de belleza y masajes, un jardín tropical de interior, un parque y un búnker.
una encuesta realizada en 2015 afirmaba que un 40% de los rumanos votaría a Nicolae si se presentase a unas elecciones presidenciales.
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