El viernes me fuí a…
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Los hackers están utilizando correos electrónicos y WhatsApp para estafar a empresas, alterando datos bancarios y desviando fondos.
Los delincuentes informáticos han encontrado una nueva vía para vaciar cuentas bancarias: la suplantación de identidad a través del correo electrónico y la mensajería instantánea. El método es tan simple como efectivo. Los atacantes acceden a las credenciales del correo electrónico de una empresa, clonando también el número de WhatsApp asociado. A partir de ahí, monitorizan las comunicaciones, esperando el momento oportuno para dar el golpe. Cuando detectan una operación importante, como la compra de mercancía o un pago a un proveedor, envían un certificado de cuenta modificado, a menudo con el número de cuenta bancaria alterado. El cliente, confiado en la autenticidad del documento recibido por un canal que cree seguro, realiza la transferencia, pero el dinero acaba en manos de los estafadores en lugar de llegar al destinatario legítimo.
Esta modalidad de fraude ha causado pérdidas millonarias. Un caso reciente revela cómo una empresa vio esfumarse más de medio millón de euros en apenas dos semanas debido a estas estafas. Un ejemplo concreto es el de un ayuntamiento que perdió 240.000 euros en un pedido, con la mercancía ya cargada y lista para ser enviada. La situación genera un caos considerable, obligando a las empresas afectadas a asumir la pérdida de la mercancía y enfrentarse a juicios y a una profunda desconfianza por parte de sus clientes. La recuperación del dinero es un proceso arduo y, en muchos casos, incierto.
Ante esta creciente amenaza, las empresas se ven obligadas a tomar medidas drásticas para salvaguardar sus activos. Esto incluye desde la adopción de sistemas de contraseñas seguras y la modificación de la página web de la compañía, hasta la contratación de servicios de protección y vigilancia cibernética, lo que supone una inversión considerable. La desconfianza se ha instalado de tal manera que la recomendación es clara: cualquier comunicación que implique una modificación de datos bancarios, especialmente si llega por WhatsApp o correo electrónico, debe ser validada por otros canales, preferiblemente de forma presencial o telefónica directa con la persona de contacto habitual. El certificado de cuenta físico, emitido directamente por el banco, se ha convertido en un documento clave para verificar la autenticidad de las cuentas bancarias.
El viernes me fuí a…