EEUU e Irán negocian un plan de paz con activos congelados
¿Es un acuerdo de paz o una rendición disfrazada? Según Axios, funcionarios estadounidenses admiten «margen de negociación» sobre la devolución de los activos congelados a Irán. Lo llaman reparaciones; ellos prefieren «devolución de dinero congelado». El posible acuerdo incluiría la reapertura del estrecho de Ormuz, abordar las reservas de uranio altamente enriquecido y un pacto a largo plazo sobre el programa nuclear, los misiles balísticos y el apoyo a grupos afines en la región. Irán pide alto el fuego, garantías de no reanudación y una indemnización. La semana promete ser intensa.
¿Qué incluye el posible acuerdo entre EEUU e Irán?
El plan filtrado por Axios tiene cuatro patas. La primera es económica: Washington estaría dispuesto a negociar la devolución de los activos iraníes bloqueados, una cifra que ronda los 10.000 millones de dólares según un cálculo que circula entre los participantes. La segunda es estratégica: reabrir el estrecho de Ormuz, la arteria por la que circula una quinta parte del petróleo mundial. La tercera toca el programa nuclear: Irán tendría que abordar sus reservas de uranio altamente enriquecido. La cuarta es un pacto a largo plazo sobre misiles balísticos y apoyo a grupos afines en la región.
Teherán, por su parte, pone sus condiciones: alto el fuego, garantías de que la guerra no se reanudará y una indemnización. El problema, como señalan desde el primer momento, es que la palabra de los anglosionistas vale poco. «¿Y esta vez negocian de verdad y honestamente?», se pregunta un lector. «¿O es otra negociación como la de hace un mes donde se estaban estrechando una mano y con la otra le daban al botón de los misiles?».
El incentivo iraní: ¿por qué firmaría Teherán?
La pregunta que sobrevuela todo el análisis es qué gana Irán firmando. Un analista lo desglosa: el incentivo existe, pero en condiciones muy concretas. Lo que pide Irán es alto el fuego, garantías de no reanudación y compensación económica. Lo que ofrece EEUU implícitamente es la devolución de activos congelados (hay ~10.000 millones de dólares bloqueados) y dejar en pie lo suficiente del programa nuclear como para no ser una humillación pública total. La zona de acuerdo posible existe si Irán consigue una garantía creíble de que no habrá segundo ataque, el dinero congelado o parte, y un reconocimiento implícito.
Otros no lo ven claro. «No veo claro el incentivo del gobierno iraní para firmar, realmente», admite un participante. Y hay quien va más allá: «Si se firma ese plan de paz de acuerdo a los puntos comentados en el op es una humillación para Trump y el poder estadounidense no vista desde el inicio del imperio». La desconfianza es mutua y el historial no ayuda.
El estrecho de Ormuz: ¿quién paga el peaje?
El estrecho de Ormuz es la llave. Irán lo ha cerrado de facto y ahora negocia abrirlo, pero solo para los «buenos». Un analista lo explica: «Irán está negociando abrir el estrecho de facto (uy pero solo para los “buenos”, de facto significa que en 1 mes habrá normalidad)». La realidad es más matizada. Como señala otro, «si Irán solo deja pasar a quien no es su enemigo, entonces los buques con bandera de países aliados de EEUU siguen sin poder transitar con cobertura JWC normal. Eso es exactamente el coste que describía: no en la factura de Japón, sino en las primas de riesgo de guerra de los buques que SÍ están en el lado adversario. El peaje existe, es simplemente selectivo».
El caso de Japón es el ejemplo perfecto. «Japón está pagando el peaje iraní. Eso no es que Irán abra el estrecho gratuitamente: es el régimen de peaje funcionando exactamente como fue diseñado. Irán cobra, Japón pasa». Pero hay un dato que contradice la tesis de la normalidad: Japón acaba de declarar que podría considerar operaciones de limpieza de minas en Ormuz «si se alcanza un alto el fuego». No han dicho que la zona ya esté normalizada. Han puesto como condición previa algo que no existe todavía.
La sombra de la guerra: misiles, portaaviones y plazos
Mientras se negocia, los movimientos militares no cesan. El WSJ informa de que miles de infantes de marina estadounidenses tienen previsto llegar a Oriente Medio el viernes, incluidos unos 2.200 infantes de la 31.ª Unidad Expedicionaria de Marines a bordo de los buques USS Tripoli y USS New Orleans, el mismo día en que Trump fijó el plazo límite para Irán. Además, las unidades de la 82ª División Aerotransportada, probablemente una brigada de combate permanente, llegaron al Medio Oriente en vuelos de carga desde Fort Bragg y Fort Campbell. El portaaviones USS Gerald R. Ford será reemplazado.
«Todo esto de las negociaciones es una farsa para tapar el órdago de Trump de bombardear los recursos energéticos que Irán ha dicho respondería de la misma forma», sentencia un analista. Y añade: «Quiere crear discordia entre los líderes de Irán... si se lo tragan tontos son». Otros recuerdan que Irán ya ha usado su bomba nuclear, metafóricamente hablando, y que EEUU e Israel no han perdido más que billetes verdes. La pregunta es si el peaje selectivo y los activos congelados bastan para comprar una paz que nadie se cree.
Al final, la película es conocida: unos negocian mientras otros mueven portaaviones. La paz, como el petróleo, fluye solo para quien paga el peaje. Lo demás es marketing.