Misas negras y maldiciones en un foro de economía
¿Qué pasa cuando un inversor en criptomonedas pierde su fe y decide vengarse de quienes le aguantaron el discurso? En el submundo de los foros económicos españoles, la historia de un particular conocido como Notrabajo34 ha pasado de ser una advertencia sobre malas prácticas inmobiliarias a convertirse, según los mensajes del hilo, en un supuesto manual de ocultismo digital. Durante más de 1.400 días, este personaje ha dejado un rastro de mensajes que van desde el desprecio a sus propios padres hasta la organización de una supuesta misa negra contra dos personas que osaron cuestionarle.
La trayectoria de este individuo, que comenzó alardeando de comprar zulos para explotar a estudiantes, derivó en una cruzada contra el bitcóin cuando la gráfica dejó de sonreírle. Según los testimonios recogidos, el sujeto eliminó cientos de mensajes en los que atacaba a otros participantes, y cuando se le recriminó, respondió con una maldición gitana y la amenaza de una misa negra. La cosa no quedó ahí: el sujeto llegó a afirmar que había sellado a dos almas tras un ritual que, según él, se le fue de las manos.
El perfil del sujeto: de inversor inmobiliario a gurú del ocultismo
La historia de Notrabajo34 es la de un hombre que, según los mensajes recopilados, presume de tener poderes sobrenaturales desde niño. «Tengo la cruz en el ojo», escribió, una marca que, según él, le permite ver entidades que otros no perciben. En sus intervenciones, mezcla sin pudor referencias a Alá, a Pazuzu y a un supuesto poder sobre el universo que le habría permitido romper huesos a distancia. La comunidad asiste entre el estupor y la burla a un espectáculo que roza lo religioso y lo psiquiátrico.
Lo que empezó como un hilo de advertencia sobre un presunto acosador inmobiliario se transformó en un debate sobre
salud mental, superchería y los límites de la moderación en plataformas digitales. Algunos participantes sostienen que el sujeto es un psicópata que se esconde tras el anonimato; otros, más piadosos, apuntan a un brote psicótico. Lo cierto es que sus mensajes incluyen amenazas explícitas de romper caderas y piernas a quienes le contradicen.
La misa negra que nunca debió salir del sótano
El punto álgido del relato llega cuando Notrabajo34 anuncia que ha celebrado una misa negra. «He podido hacer un pacto con estas almas», escribe, refiriéndose a dos participantes a los que habría sellado. La parafernalia incluye velas negras, invocaciones a deidades paganas y la colaboración de un supuesto familiar con poderes curativos. La comunidad responde con memes, pero también con preocupación real: hay quien teme que el sujeto pueda pasar de las palabras a los hechos.
La ironía es que, según los mensajes, el propio Notrabajo34 se ofrece como asesor legal gratuito para quienes quieran denunciar amenazas. «Si quieres yo mismo te asesoro», escribió, después de haber amenazado con romper huesos. La contradicción es tan grotesca que algunos participantes la interpretan como una prueba de que todo es una performance. Otros, en cambio, recuerdan que el sujeto ya había presumido de maltratar a sus padres y de administrar su dinero, lo que dibuja un perfil de control y manipulación.
El bitcóin como religión fallida
La evolución del personaje está ligada al mercado de criptomonedas. Cuando el bitcóin subía, Notrabajo34 se presentaba como un gurú que había hecho fortuna. Cuando la gráfica se torció, se convirtió en un apóstata que se burlaba de sus antiguos correligionarios. Ese cambio de piel, según los testimonios, incluyó la eliminación de mensajes en los que atacaba a quienes cuestionaban sus inversiones. La comunidad lo interpretó como una huida hacia adelante.
La historia de Notrabajo34 es, en el fondo, la de una burbuja personal. Un hombre que creyó que el dinero fácil y el ocultismo le darían poder, y que acabó enfrentado a quienes le habían aguantado. Su caso plantea preguntas incómodas sobre la moderación en foros económicos y sobre la facilidad con que un individuo puede sembrar el miedo desde el anonimato. Mientras tanto, él sigue ahí, lanzando maldiciones y esperando que alguien pique.
Al final, la verdadera faz de Notrabajo34 no es la de un mago, sino la de un vendedor de humo que, cuando se le acabó el producto, recurrió al miedo. Y como todo vendedor de humo, acabó creyéndose su propia mentira.