Récord del coche eléctrico: el 19,4% de mayo lleva enchufe
El modelo 100% eléctrico más vendido de mayo colocó 465 unidades y se quedó en el puesto 61 de la tabla. Ese mismo mes, España cerró un segundo trimestre de récord en matriculaciones de vehículos a batería. Las dos cosas son ciertas a la vez, y juntas explican por qué el asunto se discute con tanta vehemencia.
Los números de mayo dejan un
19,4% de turismos con enchufe si se suman los híbridos enchufables, pero solo un
8% de ventas totales de 100% eléctricos. En junio, con datos hasta el día 12, la cuota pasó del
10% y cinco provincias —Navarra y Madrid entre ellas— rondaron el
20% sobre ventas a particulares: uno de cada cinco coches nuevos. Hay
200.000 eléctricos circulando por las carreteras españolas. El cesto se lee de dos maneras opuestas y las dos tienen su lógica.
Qué dicen los datos de ventas de coches eléctricos de mayo y junio
El récord del que se presume es trimestral, no mensual. En mayo de 2025 se matricularon menos eléctricos que en diciembre y septiembre del año anterior, un detalle que los entusiastas sortean mirando el trimestre completo y que los detractores repiten como un mantra. La comparación honesta es contra mayo de 2024, y ahí la línea sube.
El segundo trimestre, a falta de dos semanas para cerrarse, ya era de récord en 100% eléctricos. Junio añade gasolina a la estadística: Tesla puede acercarse a las 2.000 unidades matriculadas.
El resto lo dirá el segundo semestre, cuando arranque la fábrica de BYD en Hungría y se pongan a navegar los nuevos buques de transporte de vehículos. Es la parte del relato que nadie puede verificar todavía.
Por qué el Top 10 de mayo no tiene ningún eléctrico
Aquí está el dato que descoloca. El eléctrico con más éxito del mes colocó
465 unidades y se situó en el puesto 61 de los modelos más vendidos. En el Top 10, ni uno. Un 8% de cuota agregada convive con una presencia casi testimonial en la parte alta de la tabla, y eso dibuja un mercado muy fragmentado: muchas marcas vendiendo poco, ninguna vendiendo mucho.
El empujón reciente llega de modelos urbanos de precio contenido, que han colocado eléctricos entre compradores que no pensaban dar el salto.
La cuenta de la rentabilidad: letra de coche contra letra de coche
Es el argumento que más veces reaparece, y el más difícil de rebatir sin papel y bolígrafo. Un conductor que hace muchos kilómetros al año echó las cuentas y se encontró con esto: entre la letra del coche de combustión más la gasolina y la letra del eléctrico más el coste de la luz,
lo que ahorra en carburante se lo come la cuota mensual. Necesitaba 400 kilómetros reales de autonomía y el vehículo que encajaba en su presupuesto no llegaba.
Ese cálculo cambia por completo según dónde se cargue. En casa, moverse en eléctrico sale muy barato. En la calle, el kilovatio ya ronda los
20 céntimos o más, y el diferencial se estrecha hasta casi desaparecer. Entre medias quedan los garajes comunitarios, la potencia contratada y la sensación, extendida, de que la red no está dimensionada para un parque mayoritariamente eléctrico.
A eso se suma un temor recurrente: el coste de reparación si un golpe alcanza la batería, capaz de convertir un siniestro menor en la pérdida total del vehículo.
Autonomía real y tiempos de carga: lo que cuentan quienes ya lo tienen
Un propietario desde 2020 pone cifras a la experiencia. Conduciendo a velocidad estrictamente legal, su coche rinde unos
370 kilómetros reales con batería de 52 kWh netos y un consumo de 14,2 kWh cada 100 kilómetros. Tiene carga semirrápida en continua de 50 kW, lo que permite pasar del 20% al 100% en unos 45 minutos. Las revisiones, cada 30.000 kilómetros, son baratas porque apenas hay nada que revisar.
El mismo relato admite los peros: cargar en la calle no es barato y las operaciones salida obligan a parar y hacer cola, lo que puede doblar el tiempo de viaje frente a un diésel. La conclusión de quien lo usa a diario no es que el eléctrico sea mejor ni peor, sino que sirve para unos usos y no para otros.
Buques ardiendo, apagones y el ruido que contamina el debate
La conversación también se juega en el terreno de las anécdotas amplificadas. Un buque carguero con vehículos ardió este año —es el tercero— y, según la información publicada por los medios que cubrieron el suceso, el incendio se originó en un fallo eléctrico que alcanzó a un híbrido expuesto en la zona, sin que el vehículo fuera el origen. En el imaginario colectivo quedó lo contrario.
Algo parecido ocurre con los apagones. Cada caída del suministro se convierte en munición contra el coche a batería, aunque no exista relación demostrada entre ambos. El debate real —red, potencia, puntos de recarga, precio— se pierde entre el ruido.
Con una cuota que crece trimestre a trimestre pero un modelo líder que apenas alcanza las 465 unidades, la pregunta sigue abierta: ¿estamos ante el despegue definitivo o ante un mercado que avanza solo donde hay garaje propio, subvención y un segundo coche en casa?