Europa se rearma, pero el dinero viaja a Estados Unidos
La semana pasada, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, anunció en la Casa Blanca que los países europeos de la Alianza comprarán armas por valor de unos 300.000 millones de dólares en Estados Unidos en los próximos años. El gesto, acompañado de loas al presidente Trump, desabrigada una realidad incómoda: el rearme europeo es, en buena medida, una transferencia directa de riqueza hacia la industria militar estadounidense.
El plan de von der Leyen: 800.000 millones que engordan el complejo industrial-militar
No es la única cifra que llama la atención. Ursula von der Leyen ha anunciado un plan 'Rearme de Europa' para movilizar hasta 800.000 millones en defensa. Una cantidad que, según los críticos, se suma a los 1.100 millones que Bruselas ya ha inyectado en movilidad militar —en la práctica, para facilitar el despliegue del ejército estadounidense por el continente. Como recordó un analista, Eisenhower ya advirtió en su discurso de despedida de 1961 sobre los peligros del complejo industrial-militar. Aquella advertencia suena hoy profética.
El voto en España: PPSOE a favor, Sumar en contra
En el Congreso, la división es clara. Partidos como PPSOE han votado a favor del aumento del gasto militar, mientras que Sumar se ha opuesto. La brecha política refleja un debate de fondo: ¿cuánto de ese dinero se queda realmente en Europa? La comodidad de comprar 'made in USA' evita invertir en industria propia, pero perpetúa la dependencia.
Con estas cifras sobre la mesa, la pregunta inevitable es si la autonomía estratégica europea no es más que un eslogan vacío. O, peor, una coartada para seguir alimentando al gigante armamentístico al otro lado del Atlántico.