Elisa Beni y Soto Ivars: ¿disidencia controlada o sinceridad tardía?
La exmagistrada Elisa Beni y el escritor Juan Soto Ivars se han convertido en los últimos meses en referentes de una crítica al relato oficial que atraviesa el feminismo y la izquierda. Ambos, procedentes de posiciones progresistas, han virado hacia un discurso que muchos interpretan como “disidencia controlada”: una crítica permitida y hasta fomentada por el sistema para aparentar pluralidad sin riesgo real.
El algoritmo que impulsa a los críticos
Soto Ivars, autor de “La voz en off” y articulista de El Confidencial, ha visto cómo sus vídeos en YouTube se disparan gracias al algoritmo. En ellos, utiliza referencias culturales —como una entradilla western con dinamita— para atraer a un público joven y desencantado con el feminismo hegemónico. La estrategia recuerda a la de otros youtubers que, con un discurso aparentemente moderado, capitalizan el descontento.
El escepticismo ante los conversos
La reacción en círculos críticos no se ha hecho esperar: se acusa a ambos de haber sido “de la ceja izquierdista-moderada-cabal-guay” hasta hace dos días, y de lucrarse ahora con una oposición que siempre existió pero que ellos ignoraron. La sospecha es que su crítica no es más que una nueva forma de atraer audiencia, vendida como “moderación” pero sin sustancia transformadora. “Hay mucha gente que ha señalado este disparate con anterioridad”, se recuerda, señalando que el mérito no es de los recién llegados.
¿Disidencia o negocio?
La coincidencia entre la campaña de marketing del libro de Ivars y su auge mediático alimenta las dudas. Si lo que dice es verdad, ¿por qué llega ahora y no antes? La respuesta puede estar en que el sistema necesita voces críticas para renovarse, y los conversos son el vehículo perfecto: critican dentro del margen, sin poner en cuestión las bases del poder.
¿Estamos ante una auténtica rebelión intelectual o ante un producto más del algoritmo que todo lo fagocita?