AzulyBlanco
Será en Octubre
- Desde
- 25 May 2013
- Mensajes
- 18.556
- Fruta
- 75.965
Tiene razón el op, pero en según qué entornos hay que pasar desapercibido, que si vas bien vestido llamas la atención
Follow along with the video below to see how to install our site as a web app on your home screen.
Nota: This feature may not be available in some browsers.
Este mensaje y otros no están disponibles para visitantes. Regístrate para leerlo.
Yo cuando veo a esos muchachos aspirantes a ejecutivos que les hacen los recados a los ejecutivos de verdad, me dan una pena infinita. Y la razón es porque la ropa que llevan no está a la altura de lo que pretenden representar. No porque sea barata, de malas telas, arrugadas nada más ponerlas y zapatos que ya se ven ajados a los pocos días de comprarlos, poco limpios y de colores que no pegan, ya no digo con zapatillas, sino porque se ve que nadie les ha enseñado a vestir, a comprar poco y de calidad, a sacrificar dinero de otras cosas para no ir pintando el ridículo.Enfrente de mi casa en Zaragoza están las oficinas de Deloitte y de Indra. Están en el mismo edificio.
Cuando veía salir a esos jóvenes de veintipocos años trajeados con sus aires de comerse el mundo, me daban ganas de abofetearlos.
Entonces según tú criterio los japoneses que son muy clásicos, formales y visten bien son una sociedad de luz?(mensaje citado en revisión)
El uniforme oficial de cierto estilo. Puedo contar con los dedos de la mano las personas que conozco que la usan sin ser gente con poca cultura, buenas maneras y presentables. Ninguno de ellos pasa de los treinta. Entre los cuarentones y más mayores, no he visto ni uno que se salve y son gente poco cuidada no solamente en el vestir si no en muchos otros aspectos.Veo a menudo parejas de cuarentones paseando por la calle con el perro y los atuendos suelen ser sudadera con capucha ambos, cargos u otros pantalones anchos él y mallas ella, con calzado deportivo casi siempre, y, normalmente, también con unos kilos de más consolidados. Si tienen descendientes, a menudo se suelen tatuar sus nombres.
Yo veo ese panorama y me imagino vidas con trabajos precarios o en el paro, sin aspiraciones económicas de ningún tipo, sin ambiciones, sin aficiones estimulantes, comiendo fritanga congelada y embutidos de baja calidad. Una vida no sólo con malos resultados, sino también con poca actitud.
El éxito no es sólo un resultado, sino una actitud ante la vida. Hay gente que, sólo con verla, ves que ha tirado la toalla; otros, en cambio, lo pueden tener muy complicado, pero notas que van a por el partido y que si aprietan un poco, se lo llevan.