Yo he llegado a entenderlo como un proceso de limpieza kármica. Y que todos vamos a pasar en uno u otro momento, de una u otra forma.
Uno puede haberse formado su opinión sobre si hay bicho o no hay bicho... pero cuando los síntomas te tocan en primera persona... ahí se ponen a prueba verdaderamente las convicciones, lo que crees saber y lo que sabes. Lo primero que hace la mente cuando tiene miedo y se siente incapaz de dilucidar por sí misma, es delegar en lo externo, en el pensamiento manada.
Así, por ejemplo, un activista antifarma que toda su vida haya dicho que jamás se sometería a quimioterapia, puede cambiar repentinamente estas convicciones el día de mañana si es diagnosticado con un cáncer.
La primera vez que tuve el "resfriado" fue en abril de 2020. Me duró un mes. Cansancio extremo, disnea, taquicardias, tos de pecho, etc. No en plan chungo, pero sí constante. Ahí tuve mucha paranoia y llegué a creer de todo, porque era el momento de las mil teorías. Al final lo que más me encajó, por mis propias sensaciones, fue el tema de las radiaciones electromagnéticas. No llegué a tener fiebre pero sí casi constantemente un calor corporal muy eléctrico, similar al que se te queda después de tener un ordenador portátil encima un rato.
La segunda vez ha sido ahora. Fue muy de golpe, me dio un escalofrío que me quedé helado, me metí en la cama y ahí me pegué 24h casi sin poder salir. Muy destemplado, con dolor muscular y cansancio. También dolor de cabeza puntual, detrás de los ojos.
No duró más de esas 24h. Ahora llevo unos días con una congestión muy ardorosa. Como si tuviera la nariz por dentro irritada e inflamada. Y una sensación de flema constante en la garganta. El sabor casi es como a quemado.
En esta segunda ocasión, cero paranoia y cero miedo. Ya tengo muy claro que son las radiaciones.
Dicho esto, los síntomas siempre han estado latentes, no se van nunca al 100%. Y eso es porque es ambiental, no vírico.